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un año para recuperar la normalidad

un año para recuperar la normalidad


Ya ha pasado alrededor de un año y medio desde que la COVID-19 llegó para cambiar nuestras vidas por completo. Y aunque la situación actual no tiene nada que ver con la que experimentamos los primeros meses, desgraciadamente todavía sigue estando muy presente en nuestras vidas, en nuestros trabajos, en la economía, etcétera. Hemos avanzado muchísimo, y seguiremos haciéndolo, pero eso no significa que esto haya terminado.

Muy al contrario, llevamos ya tiempo escuchando múltiples teorías, algunas más científicas y otras más… digamos fantasiosas, sobre el tiempo que falta hasta que podamos dejar de plantearnos la COVID-19 como una pandemia que influye decisivamente en nuestras vidas, y pase a recibir una consideración más cercana a, por ejemplo, la de la gripe común, que es algo que nos acompaña desde hace ya muchísimos años, y que hemos aprendido a controlar y superar.

En los últimos días, los directores generales de Moderna y Pfizer han compartido sus impresiones al respecto, y, como podemos leer en Business Insider, en ambos casos encontramos una opinión coincidente, y es que 2022 será el año en el que recuperaremos la normalidad, es decir, cuando la COVID-19 ya sea un patógenos normalizado, y cuando ya contemos con todos los recursos necesarios para poder plantarle cara sin que se tengan que producir situaciones de excepcionalidad.

El escenario que ambos plantean para 2022 es coincidente, y el acumulado de ambos viene a indicar que el coronavirus seguirá mutando, por lo que nos enfrentaremos a nuevas variantes de la COVID-19, y que por lo tanto lo más recomendable será asumir una vacunación anual similar a la de la gripe. La clave, no obstante, se encuentra en la capacidad de producción de vacunas, que no ha dejado de crecer desde que se produjeran las primeras unidades, a finales del año pasado.

COVID-19: un año para recuperar la normalidad, según Moderna y Pfizer

Para el directivo de Pfizer, el año que viene llegaremos al punto en el que la inmensa mayoría de la población ya estará inmunizada contra la COVID-19, y en ese momento se iniciará una nueva fase, similar a la de la gripe, en la que las personas podrán optar por vacunarse cuando lo deseen para evitar los riesgos del virus, pero si deciden no hacerlo ya no plantearán un riesgo para la salud de sus entornos, puesto que estos podrán haber accedido a la vacuna para prevenir los riesgos de un potencial contagio.

Es importante recordar que hace ya algo más de un mes, la vacuna de Pfizer para la COVID-19 obtuvo la aprobación definitiva por parte de la FDA, es decir, que completó el resto de pruebas que todavía no se habían llevado a cabo cuando se autorizó su uso de emergencia. Un hito, personalmente considero que importante, para que las personas que mantenían un razonable escepticismo sobre la seguridad de la misma, hayan podido replantearse sus temores y ya se planteen la vacunación de manera informada.

Sea como fuere, todo apunta a que en los años venideros veremos muchas nuevas variantes de la COVID-19, pero que con los niveles de inmunización que alcanzaremos próximamente, cosas tan comunes hasta hace un año y medio, y que tanto echamos de menos ahora mismo, como poder tomar una cerveza en la barra de nuestro bar favorito o poder dejarnos la voz y las rodillas saltando en un concierto, parecen volver a estar bastante cerca.



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