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SpaceX pierde restos de lanzamiento, que acaban en granja

SpaceX pierde restos de lanzamiento, que acaban en granja


El ritmo de actividad de SpaceX es frenético, sus planes tanto en lo referido a exploración espacial como al despliegue de su servicio global de Internet vía satélite, StarLink parecen desarrollarse cada día más rápido, hasta el punto de que Elon Musk parece desear colonizar el espacio a corto plazo. Quizá el Tesla Roadster que lanzó al espacio era una manera de marcar territorio, y ahora se está encargando de cumplir aquella promesa.

El problema es que un ritmo tan acelerado incrementa, inevitablemente, los riesgos asociados a los lanzamientos. Hemos normalizado los lanzamientos, y eso es comprensible y bueno, pero no debemos olvidar que, en cada uno de ellos, son muchas las circunstancias adversas que se pueden producir, y que por lo tanto es fundamental que se actúe con tanta cautela como sea posible. Algo que, en algunos momentos, SpaceX parece haber descuidado un tanto.

Digo esto no por el incidente que aborda esta noticia, sino porque uno de los lanzamientos de prueba de los prototipos de Starship, la nave de gran tamaño con la que SpaceX pretende ir abriendo el camino para la primera misión tripulada a Marte, no contaba con el visto bueno por parte de las autoridades federales de Estados Unidos, y la razón era precisamente eso, la seguridad. La lluvia de fragmentos y restos de un lanzamiento fallido sobre entornos urbanos es algo que preocupa mucho, y con razón, a las autoridades.

Y es que no hablamos de un riesgo hipotético, sino de una amenaza real que, como podemos leer en Space.com, recientemente se ha materializado en que un fragmento de una Falcon 9, la nave empleada por SpaceX para la puesta en órbita de los satélites de StarLink, se precipitó hace unos días sobre una granja del estado de Washington, en Estados Unidos, en un incidente en el que afortunadamente no hay que lamentar daños humanos.

La pieza que se precipitó sobre la propiedad agrícola es un COPV (Composite overwrapped pressure vessel), un recipiente que almacena algún tipo de gas o fluido a alta presión, en este caso helio a presiones de casi 6.000 psi. Este gas es empleado para presurizar los grandes tanques de propelente de la segunda etapa del lanzamiento de la Falcon 9 de SpaceX, y debería haber permanecido orbitando alrededor de la Tierra durante años.

Sin embargo, el COPV, que forma parte de los elementos no reutilizables de este Falcon 9 no acabo orbitando, ni destruido en su posterior intento de reentrada. En lugar de ello, terminó su periplo en una granja del condado de Grant, Washington, el pasado fin de semana, para sorpresa del propietario del terreno, que tras el hallazgo, contactó con la oficina del sheriff del condado, que a su vez, y tras inspeccionar el artefacto, contactó con SpaceX.

SpaceX, tras recibir el aviso, envió rápidamente un equipo para recoger el COPV,si bien no dieron explicaciones ni al granjero ni a la oficina del sheriff. El contenedor tiene un tamaño de alrededor de 1,5 metros y, al golpear en el suelo, provocó una hendidura de alrededor de 12 centímetros. Solo hay que dedicar unos segundos a pensarlo para imaginar los efectos que podría haber tenido de caer sobre personas, una vivienda o cualquier otro lugar habitado.

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