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Por qué no deberías masticar hielo con los dientes

Por qué no deberías masticar hielo con los dientes


Imagen para el artículo titulado Por qué no deberías masticar hielo con los dientes bajo ninguna circunstancia

Imagen: Pixabay

Es posible que tú no formes parte de ese tanto por ciento de la población, pero para algunos, masticar hielo en la boca de vez en cuando es poco menos que un hábito. Un dentista revela, por si existían dudas, por qué la actividad es terriblemente mala para nuestros dientes.

Para algunos es una actividad relajante, especialmente para quienes experimentan sequedad en la boca. A otros les puede ayudar a aliviar el estrés o ayudar con la relajación. En algunos casos, las personas pueden masticar hielo para satisfacer los antojos porque el acto puede imitar la sensación de comer sin ingerir calorías. Y sí, hay quien incluso puede masticar cubitos de hielo como un simple hábito.

Incluso en algunos casos, masticar o triturar hielo puede ser el resultado de una deficiencia de hierro, una afección llamada pagofagia, aunque la razón de esto no está clara.

Para todos ellos, el doctor Matthew Cooke, también profesor de la Universidad de Pittsburgh, recomienda detener la acción cuanto antes por su peligrosidad. Según explica en un artículo para The Conversation:

Masticar hielo es malo para tu salud bucal y, si no tienes suerte, puede que te cueste a ti o a tus padres un costoso viaje al dentista u ortodoncista. Masticar hielo puede provocar grietas en el esmalte, lo que puede aumentar la sensibilidad a las comidas y bebidas frías y calientes.

No solo eso. Como cuenta, si un diente llega a romperse o fracturarse al masticar hielo, es posible que se forme “una caries, un agujero, en ese diente”. La razón: los ácidos producidos por bacterias pueden penetrar la capa más blanda del diente, la dentina, mucho más fácilmente y causar caries. Y si ya tienes empastes o usas aparatos, masticar hielo te hace más vulnerable al daño dental.

Cooke también ofrece en el artículo algunas formas para dejar de lado el hábito. La ideal es simplemente dejar de “consumir” hielo, “si no está en tu vaso, no hay tentación”, explica. O derretir los cubitos en la boca, “en lugar de triturarlos, intente mantenerlos en la boca y dejar que se derrita. De esta forma no se dañarán los dientes ni encías”. Otras opciones que añade son considerar alternativas más suaves o morder algo más saludable, y si nada de esto ayuda, “es posible que se requieran cambios en la dieta o un suplemento de hierro. Podría ser necesario concertar una cita con el médico”, zanja. [The Conversation]



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