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Observan la actividad de una estrella justo antes de morir.

Observan la actividad de una estrella justo antes de morir.


Interpretación artística de las violentas erupciones y radiaciones previas a la explosión en Supernova de tipo II.
Gif: W. M. Keck Observatory/Adam Makarenko/Gizmodo

Normalmente las estrellas gigantes rojas permanecen en calma antes de explotar súbitamente en Supernova, pero esta no. El caso es importante porque sugiere que algunas estrellas supergigantes sufren cambios muy significativos antes de morir en una espectacular explosión.

La supernova en cuestión se detectó el pasado 16 de septiembre de 2020, pero los astrónomos llevaban 130 días observándo su actividad antes de que colapsara. Los resultados de esa observación acaban de publicarse en una nota de prensa del Observatorio W.M. Keck y Raffaella Margutti, profesora asociada de la Universidad de California – Berkeley y una de las autoras del estudio describe las observaciones como “ver una bomba de tiempo”.

Las supernovas de tipo II son el resultado del colapso súbito y posterior explosión de estrellas masivas. Solo las estrellas con una masa entre ocho y cuarenta veces superior al Sol mueren de esta forma. Sin embargo, y como apunta Margutti: “Nunca hasta ahora habíamos confirmado una actividad tan violenta en una supergigante roja agonizante en la que hemos visto primero una potente emisión luminosa antes de su colapso y combustión”.

La nueva observación arroja datos inéditos sobre las condiciones y procesos que desencadenan una supernova de tipo II. “Es un avance importante en nuestra manera de entender qué les ocurre a las estrellas momentos antes de morir”, explica Wynn Jacobson-Galán, principal autor del estudio y astrónomo de la Universidad de California-Berkeley. “Nunca hasta ahora se había detectado actividad previa en una supernova de Tipo II”.

La explosión, designada como SN 2020tlf, fue descubierta en el proyecto de observación Young Supernova Experiment, cuyo objetivo era encontrar ejemplos de estos fenómenos para arrojar luz sobre los parámetros que rigen a objetos como los agujeros negros.

El equipo se valió del Telescopio Pan-STARRS y del observatorio W. M. Keck, ambos en Hawái. Durante 130 días, Pan-STARRS siguió los movimientos de la estrella y sus espectaculares aumentos de radiación, mientras que el espectrómetro del Keck registró la supernova, su espectro inicial, y su comportamiento posterior.

SN 2020tlf estaba a 120 millones de años luz, en la galaxia NGC 5731. La estrella moribunda, de entre 10 y 12 masas solares estaba rodeada de una densa nube de materia en el momento de la explosión. Lo importante del nuevo estudio es que aporta indicios de que las supergigantes experimentan violentas erupciones y brillantes explosiones en los meses y semanas previos a entrar en supernova. Hasta ahora se creía que estas estrellas experimentaban un período de calma antes de morir, pero parece que eso no aplica a todas.

La detección de emisiones precursoras, combinada con la presencia de una densa nube de material sugiere que hay un mecanismo responsable de los fenómenos captados. Igualmente, los destellos de luminosidad apuntan a cambios en la estructura interna de la estrella resultantes de la tumultuosa emisión de gases antes del colapso.

El siguiente paso de los investigadores del Young Supernova Experiment es comprobar los registros de radiación de otras estrellas supergigantes para así poder unir los puntos y predecir qué otras estrellas pueden estar sufriendo el mismo proceso fatal. “Lo que más me emociona de este descubrimiento es lo que todavía no sabemos”, dice Jacobson-Galán. “Detectar más eventos como el de SN 2020tlf nos permitirá definir con mucha más precisión los momentos finales de la evolución estelar y unificar teorías sobre el misterio de cómo ests estrellas masivas terminan sus vidas.



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