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Nuestros ancestros criaban algo más peligroso que pollos

Nuestros ancestros criaban algo más peligroso que pollos


Imagen para el artículo titulado Mucho antes de los pollos, el ser humano criaba el ave más peligrosa del planeta

Según los datos genéticos de que disponemos, los pollos de granja que conocemos hoy en día comenzaron a criarse hace alrededor de 9.500 años. Un nuevo estudio acaba de revelar que mucho antes de eso, el ser humano decidió usar como animal de granja algo un poco más peligroso: el casuario.

Los casuarios son enormes aves no voladoras similares a las avestruces. Las ters especies conocidas en la actualidad son nativas de los bosques de Australia y Nueva Guinea, donde viven pacíficamente comiendo frutas, raíces y pequeños animales. El Casuario generalmente huye de los seres humanos, pero es muy territorial y, si se siente amenazado puede atacar propinando patadas con sus poderosas patas rematas en larguísimas garras. Esta forma de ataque es tan eficaz que puede literalmente abrir en canal a animales mucho más grandes que él, seres humanos incluidos, lo que le ha valido al casuario el apelativo de el ave más peligrosa del mundo. Hace poco más de un año un hombre en Florida fue literalmente destripado por un casuario que tenía en su granja.

Detalle de las patas de un casuario donde se aprecian sus garras.

Pese a su peligrosidad, los seres humanos que vivieron durante el Pleistoceno tardío y el holoceno debieron pensar que merecía la pena tener casuarios como animales de granja. Un equipo de investigadores ha estado estudiando cascaras de huevo de esta especie que se remontan a más de 18.000 años y que se han hallado en asentamientos humanos. Los resultados son fascinantes. Hasta ahora se creía que los humanos de aquella época simplemente robaban huevos de casuario para comérselos, pero el nuevo estudio confirma un patrón que indica algo muy diferente. Robaban huevos maduros, casi punto de eclosionar.

Solo hay dos posibles explicaciones a este patrón. La primera es que les gustara comer feto de Casuario. La práctica, aunque nos parezca repugnante, está muy extendida en el sur de China, Camboya o Vietnam donde el Balut (feto de ave cocinado en su propia cáscara) es considerado una exquisitez. Sin embargo, los cascarones de huevo de casuario de aquella época no tienen signos de haber sido rotos, ni cocinados de ninguna forma. Eso deja solamente una opción: que los humanos de aquella época robaran los casuarios para tenerlos como animal de granja, al menos por un tiempo. Los polluelos de Casuario se acostumbran rápido a la presencia humana y son fáciles de mantener. No hay ninguna evidencia, eso sí, que confirme si los dejaban crecer hasta ser peligrosos o no.

La cría de casuarios no es algo tan raro y se sigue dando en algunos países donde los pájaros son apreciados por su plumaje y carne. [PNAS vía Science Alert]



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