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Mascotas interactivas e IA, el futuro del juguete

Mascotas interactivas e IA, el futuro del juguete


Antes de hablar de juguetes como las mascotas interactivas, es importante recordar que ha cambiado el modo en el que trabajamos, en el que conducimos, en el que realizamos gestiones, en el que nos relacionamos y en el que disfrutamos de nuestros ratos de ocio. La tecnología está más presente que nunca en todos ellos y la hemos aceptado de buen grado, pues es mucho y muy positivo lo que ha aportado en todos esos campos. Ahora bien, ¿qué ocurre con los juguetes?

Tradicionalmente, el juguete ha servido casi exclusivamente como herramienta lúdica para los niños, pero desde hace ya algunas décadas sus fabricantes empezaron a explorar otras posibilidades, haciendo que sus creaciones no solo fueran divertidas, sino que además atendieran a otros fines mayores, como el desarrollo de habilidades, las formación, etcétera. Todo esto en un contexto en el que el niño está disfrutando del proceso y, por lo tanto, lo asume con gusto.

Así, organizaciones como AIJU,Insituto Tecnológico especializado en juguete, producto infantil y ocio estratégicamente ubicado en Ibi, Alicante (una de las cunas del juguete en España) llevan ya años trabajando para establecer un nexo entre el juguete tradicional y las nuevas tecnologías, una sinergia en la que juguetes como las mascotas interactivas puedan sacar partido de la inteligencia artificial, la realidad aumentada, la interconexión con otros dispositivos y otras muchas posibilidades que empiezan a dibujarse.

Mascotas interactivas: de Tamagochi a Furby

Las mascotas interactivas no son una novedad en el mercado, en realidad hace ya más de 20 años que llegaron para quedarse, primero con los omnipresentes Tamagochis y, poco después, con los exitosos Furbys. Dos juguetes que, pese a estar originalmente dirigidos al mercado infantil, cosecharon también un gran éxito entre usuarios no tan jóvenes. Y la clave de su éxito fue, claro, la interactividad.

Años después llegó el juego para smartphones Pou, que llevó las mascotas interactivas al terreno virtual, convirtiéndose en otro gran éxito que, eso sí, obligaba a disponer de un teléfono inteligente y que los pequeños tuvieran acceso al mismo para poder cuidar a su mascota. Conozco a más de un padre que tuvo que terminar adoptando a la mascota de su hijo para cuidarla fuera del horario en el que éstos podían hacerlo. No negaré que también me consta que gran parte de ellos disfrutaron haciéndolo.

Sea como fuere, lo que es indiscutible es que la tecnología atrae a los niños: los ordenadores en los ochenta, las videoconsolas en los noventa, Internet en los dos mil, los dispositivos en 2010… la relación es evidente e indudable, y las mascotas interactivas son el ejemplo perfecto de cómo combinar juguete y tecnología dan, como resultado, una propuesta muy atractiva para los niños y para los padres.

Delfines, perritos, conejos… incluso unicornios, componen la actual propuesta de mascotas interactivas con las que disfrutan los niños en la actualidad. Ahora bien, ¿qué nos deparará el futuro a este respecto?

Mascotas interactivas e IA, el futuro del juguete

El futuro del juguete

AIJU trabaja, desde 2019, en el desarrollo de un ambicioso programa para llevar la inteligencia artificial a juguetes como las mascotas interactivas, dando así continuidad a API4TOYS, CLOUD4TOYS y CYBERCLOUD4TOYS, proyectos con los que ha definido una interconexión segura entre los juguetes y la nube, para mantener protegidos a los más pequeños sin que eso implique tener que renunciar a las posibilidades que tecnologías como la inteligencia artificial aportan a las mascotas interactivas.

Una de las grandes novedades que aportó Furby era su capacidad de aprender, que básicamente consistía en grabar de manera aleatoria alguna de las alocuciones de su dueño y, posteriormente, repetirla de manera esporádica. A día de hoy puede parecer algo muy simple, pero en su momento fue verdaderamente revolucionario, al punto que incluso empezaron a circular guías que supuestamente explicaban cómo forzar que estas mascotas interactivas tomaran una muestra de sonido en un momento concreto.

A día de hoy, pensar en las perspectivas de futuro que ofrece la integración de la inteligencia artificial en las mascotas interactivas resulta fascinante, puesto que hasta ahora esa interacción ha sido principalmente impersonal. El juguete no sabe quién es su dueño, cuáles son sus circunstancias concretas y, por lo tanto, no puede actuar adaptándose a las mismas.

Con la inteligencia artificial, y en combinación con otros servicios, el comportamiento del juguete se volverá sensible al contexto. Desde algo tan sencillo como que las mascotas virtuales sepan a qué hora vuelven sus dueños del colegio a casa y reaccionen en consecuencia (al igual que lo hacen las mascotas reales) hasta que sean capaces de mantener conversaciones con ellos, basadas en chatbots diseñados y supervisados por pedagogos para fines concretos. Sin dejar de ser juguetes.

Hace 26 años, en 1995, Neal Stephenson publicó La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas, un excelente libro de ciencia ficción en el que planteaba cómo un juguete podría convertirse en mucho más que un divertimento para niños. Las posibilidades de llevar la inteligencia artificial a las mascotas virtuales son la aplicación práctica de aquello sobre lo que Stephenson teorizaba hace más de dos décadas, y abren la puerta a un futuro en el que los juguetes pueden ser todavía mucho más importantes y positivos de lo que ya son. Y tengo claro que me encantaría volver a ser niño cuando eso suceda.



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