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La primera víctima conocida de un ataque de tiburón

La primera víctima conocida de un ataque de tiburón


Ilustración para el artículo titulado Este esqueleto de hace 3.000 años con más de 800 heridas es la víctima de ataque de tiburón más antigua conocida

Foto: Universidad de Kyoto

Los encuentros fatales entre seres humanos y tiburones son mucho menos frecuentes de lo que Steven Spielberg nos quiso hacer creer, pero aún así existen. Un esqueleto de hace 3.000 años hallado en Japón acaba de convertirse en la víctima más antigua conocida de uno de esos encuentros.

El esqueleto perteneció a un hombre enterrado en la región del mar interior de Seto, entre las tres grandes islas que forman el achipiélago japonés. Hasta ahora, la muerte del hombre había sido un misterio. Su cadaver se descubrió hace varias décadas, pero nadie lo había estudiado en detalle hasta que cayó en manos de los arqueólogos J. Alyssa White y Rick Schulting, de la Universidad de Oxford, que estaban realizando un estudio sobre la violencia en el Japón Feudal.

El cuerpo hallado en el yacimiento de Tsukumo era un excelente candidato para estudiar la violencia, porque su cuerpo sufrió la friolera de 800 heridas que. además, no muestran signos de cicatrización, lo que indica que murió a causa de ellas. Para añadir más misterio a semejante forma de morir, su cuerpo había sido enterrado siguiendo los ritos habituales, lo que parecía descartar que su muerte hubiera sido algo producto de una ejecución especialmente cruel o de un encuentro violento con otros seres humanos.

“Al principio nos sorprendió el descubrir que los huesos tenían por lo menos 790 heridas aparentemente causadas con un instrumento aserrado. Había muchísimas heridas, y sin embargo el cuerpo se había enterrado de forma normal”, explican los investigadores.

Ilustración para el artículo titulado Este esqueleto de hace 3.000 años con más de 800 heridas es la víctima de ataque de tiburón más antigua conocida

Foto: Universidad de Kyoto

White y Schulting examinaron las marcas para descartar que estuvieran hechas por carroñeros o por depredadores. Tampoco parecían concordar con ningún instrumento de fabricación humana de la época. La mayor parte de las heridas se concentraban en las extremidades. Una de las manos no estaba, y la pierna derecha de la víctima estaba seccionada y se depositó sobre el cuerpo cuando lo enterraron.

El misterio quedó revelado cuando se pusieron en contacto con George Burgess, biólogo marino y director de investigación sobre tiburones en el Museo de Historia Natural de Florida. Burgess confirmó sin lugar a dudas que se trataba de heridas causadas por un tiburón o tiburones. De hecho el tamaño y forma de las heridas apunta a dos especies concretas: tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) o tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

El estudio del cuerpo reveló que perteneció a un hombre de mediana edad, probablemente un pescador, pese al número de heridas, los investigadores creen que la muerte tuvo que ser muy rápida. La profundidad de las marcas indica que los mordiscos probablemente seccionaron arterias importantes como las femorales y el hombre se desangró rápidamente. El hecho de que solo falte la mano indica que probablemente su cuerpo fue rescatado con rapidez aunque no se pudo hacer ya nada por su vida.

“Los humanos tienen una larga historia compartida con los tiburones”, explican los investigadores. “Este es uno de esos pocos casos en los que las personas acaban formando parte del menú, y no al revés.” [Journal of Archaeological Science: Reports vía Science Alert]



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