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la navaja suiza de los purificadores

la navaja suiza de los purificadores


Ilustración para el artículo titulado

Imagen: Miguel Jorge/Gizmodo

Lo confieso, hasta hace poco más de dos semanas mi relación con los purificadores era la misma que tiene el 90% de la población mundial con los NFT. No entendía para qué demonios quería gastarme el dinero en algo tan… intangible. Y no porque no lo intentara, porque en el pasado tuve alguno que ahora forma parte del museo de cosas que no utilizo nunca, pero ninguno me acababa de convencer.

Dicho esto, el Dyson Pure Hot Cool es otro nivel. Claro que no se trata de un simple purificador.

Tampoco estoy descubriendo nada nuevo. Dyson suele ser sinónimo de dispositivos de alta gama para el hogar, y el Pure Hot Cool, que salió al mercado hace un tiempo (y que pronto contará con una actualización), sigue estando en el olimpo de los que no tienen reparos en llevar a cabo una gran inversión buscando la máxima calidad de aire en casa.

Además, es posible que con la pandemia a todos nos preocupe un poco más todo lo relacionado con la polución, gérmenes, alérgenos o incluso olores que se destilan en las ciudades (y no, este purificador no detecta partículas de virus, pero sí puede reducirlas), de ahí que los purificadores hoy sean una parte más del decorado de muchos hogares. Lo que prometen no es poco: aspirar el aire que respiramos en casa para luego filtrarlo, eliminar nocivos, y devolver aire limpio.

Bien, el modelo Pure Hot Cool “purifica”, por supuesto, pero es que Dyson también asegura que es capaz de calentar una habitación en invierno o refrescar la misma estancia en verano. Un tres en uno que he puesto a prueba en mi casa y en un clima tan cambiante como el de Londres, donde la primavera tiene días que amanecen como en Mordor, y al día siguiente podemos disfrutar de sol y una humedad asfixiante, pero sin playa.

Preparativos antes de empezar

Filtro de carbono activo incluido

Filtro de carbono activo incluido
Imagen: Miguel Jorge/Gizmodo

La compañía británica cuenta con una buena gama de modelos Pure, siendo el Hot Cool la joya de la corona al incluir las funciones de ventilador y calefactor. En la caja se incluye el purificador (22 x 22 x 63 cm), dos filtros de carbono activo (junto a dos de fibra de vidrio HEPA) y un mando.

Dyson ha optado por combinar dos tecnologías en vez de centrarse en una sola. Por un lado, el filtro de carbono activo es el sistema más efectivo, ya que es capaz de retener los olores que hay en el aire para luego enviarlo limpio. Por su parte, los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) son la tecnología más utilizada, capaces de retener al menos el 99,7% de las partículas mayores de 0,1 micras que tiene a su alrededor. Dicho de otra forma, uno recoge todo tipo de elementos y bacterias, y el otro elimina olores, un combo perfecto sobre el papel.

Mando del purificador

Mando del purificador
Imagen: Miguel Jorge/Gizmodo

Antes de empezar, lo único que debemos hacer es encajar los filtros de carbono y HEPA en la base para luego cubrirlos con la pieza externa del aparato, una tarea sencilla que no lleva más de un minuto y que, según Dyson, deberían ofrecer una vida útil de aproximadamente un año bajo un uso “normal”. Un tema nada baladí si tenemos en cuenta que los filtros de recambio tienen un coste de 77,90 euros.

Al igual que con el resto de productos de la compañía, el dispositivo funciona también a través de la app Dyson Link, desde la que podemos hacer prácticamente todo (el purificador también cuenta con botón físico de encendido/apagado), brindando al usuario la opción de controlar a través del mando incluido o de la app.

Además, independientemente de la opción que utilicemos para controlarlo, el purificador incorpora una pequeña pantalla LCD integrada donde accedemos a diferentes opciones. Por ejemplo, podemos ver las gráficas de la calidad de aire que tenemos en la estancia donde nos encontramos, las mediciones de PM (partículas microscópicas), NO2 (dióxido de nitrógeno) y COV (compuestos orgánicos volátiles), o incluso la información sobre la vida restante del filtro.

Funciones en la pantalla LCD
Gif: Miguel Jorge/Gizmodo

Con todo, la función más interesante de esta pantalla (también en la app), es la de la monitorización continua. Si está encendida, la máquina recopila y muestra datos sobre la calidad de aire, temperatura y humedad cada pocos segundos. Si vives en una gran ciudad no se me ocurre mejor sistema para confirmar los niveles de polución con los que convivimos a diario. 

Dicho esto, y aunque el mando es un plus que siempre podemos utilizar si no tenemos el teléfono a mano (o simplemente si no tienes teléfono), recomiendo encarecidamente el uso de la aplicación, porque además de activar las funciones básicas de purificador, ventilador o calefactor, podemos acceder al historial y monitorización del dispositivo, o incluso a programarlo para que funcione de forma autónoma los días que queramos de la semana.

Un purificador que es una navaja suiza

Ilustración para el artículo titulado

Imagen: Miguel Jorge/Gizmodo

Como he comentado en alguna ocasión, mi casa tiene la particularidad de tener varias plantas, cada una con un suelo diferente que produce más o menos polvo (la moqueta se lleva el premio a la suciedad). Por tanto, lo primero que pensé es que el purificador me iba a confirmar mis temores: no solo vivo con una calidad de aire pésima por tratarse de Londres, es que encima acumulo una gran cantidad de bacterias por el tipo de suelo.

Resulta que estaba equivocado, según las estadísticas que me iba mostrando el purificador en cada estancia. Londres, o mejor dicho, la zona sur donde vivo, tiene una calidad de aire más que aceptable. Es probable que eso se deba en parte a que no está cerca de “la city” y viva rodeado de campo, algo común para la mayoría de los habitantes que no somos millonarios y no nos podemos permitir vivir en el “centro”.

El dispositivo me mostraba que las mediciones de la calidad del aire están repletas de variables o puntos grises. La razón se debe a que existen una gran cantidad de compuestos y sustancias nocivas que cuelgan en el aire, incluidas partículas pequeñas y olores que pueden ingresar a nuestros pulmones y llevar a alergias o problemas de respiración.

El Pure Hot Cool detecta hasta cuatro contaminantes del aire principales a través de sus tres sensores inteligentes: partículas microscópicas (PM) 2.5, PM10, compuestos orgánicos volátiles (COV) y dióxido de nitrógeno (NO2) y gases oxidantes. Tal y como explica Dyson, estos cuatro grupos abarcan la mayoría de las sustancias del hogar que nos pueden irritar, tales como el polen, el humo, contaminantes industriales, olores de cocina, fragancias, productos de limpieza o la combustión de los automóviles o cualquier otro aparato de gasolina.

Ilustración para el artículo titulado

Imagen: Dyson

El purificador puede abarcar sin problemas una habitación de hasta unos 30 metros cuadrados para hacer su trabajo sin pestañear. Además, lo puedes verificar en tiempo real a través de la pantalla LCD o vía app, con gráficas que se van actualizando donde accedemos de forma sencilla a los resultados. Cuenta también con un modo “automático” que ajusta la velocidad según la calidad del aire de la estancia, de esta forma, una vez encendido el dispositivo responderá a los cambios de calidad, y se detiene cuando alcanza la calidad de aire objetiva, reanudando la purificación en cuanto baje el nivel.

Por cierto, existe un modo nocturno donde la máquina sigue monitorizando y respondiendo a los cambios de la calidad del aire y la temperatura, aunque únicamente con los justes más silenciosos y la luz de la pantalla LCD atenuada. Las noches que lo utilicé puedo decir que no me enteré de su trabajo. También tenemos la opción de invertir la dirección del ventilador para que aún se purifique sin empujar el aire en tu dirección.

El calefactor es posiblemente el extra o añadido que le da al Pure Hot Cool un plus sorprendente. En todas las habitaciones de la casa, que van desde los 10 metros cuadrados hasta los poco más de 30, el sistema es más que eficiente. La función dispersa el aire en un área amplia y con el mando o a través de la app podemos controlar el termostato o ajustar la temperatura objetiva.

Dicha temperatura la obtuve en apenas unos minutos en todas las pruebas realizadas, y una vez alcanzada la máquina deja de purificar el aire. Si la temperatura de la estancia desciende de nuevo por debajo de la temperatura objetiva, vuelve a calentar hasta obtenerla.

Por último, la opción de ventilador “refresca”, pero no enfría. Con esto quiero decir que no estamos ante un tipo de aire acondicionado portátil. Podemos variar la velocidad de flujo con hasta 10 puntos y la oscilación (45, 90, 180 y 350 grados), pero en ningún caso se trata de enfriar una habitación . Lo que sí puedo decir es que Dyson logra una brisa agradable y que como ventilador es de las máquinas más potentes que me he encontrado (ojo también, porque es bastante ruidoso con las velocidades más altas).

Conclusiones

Recomendar un purificador de más de 500 euros (actualmente desde la web de la compañía está rebajado a 519 de los 649 euros iniciales) no es tarea fácil. Sin embargo, su precio se justifica haciendo su trabajo mejor que ningún otro y añadiendo una serie de opciones que permiten un uso prácticamente los 365 días del año.

El purificador incorpora una gama de ajustes y funciones absolutamente Premium, con el añadido de tener un control termostático que calienta en tiempo récord y “refresca” (no enfría) en invierno. Junto a la gran cantidad de configuraciones o la automatización misma del aparato, no puedo dejar de recomendarlo si lo que estás buscando es un purificador y calefactor con la más alta tecnología. En esa liga no tiene rival.



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