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La antorcha perfecta según técnicas del paleolítico

La antorcha perfecta según técnicas del paleolítico


Ilustración para el artículo titulado Cómo iluminarse en cuevas usando técnicas del Paleolítico

Foto: Iñaki Líbano et al, PLOS One 2021

Cuando pensamos en nuestros antepasados de hace 50.000 años a menudo los imaginamos prendiendo hogueras o usando antorchas para iluminar la oscuridad de las cuevas, pero en realidad sabemos muy poco sobre cómo lo hacían exactamente. Un equipo de científicos ha puesto a prueba sus técnicas.

La cuestión de cómo se iluminaban los hombres de las cavernas tiene mucha más importancia de la que parece porque influye en la cantidad de tiempo que pueden permanecer en la oscuridad y probablemente hasta en el tipo de arte que dibujaban en las paredes. Para comprobar in situ cómo funciona cada tipo de iluminación, un equipo de palentólogos coordinado por Mª Ángeles Medina-Alcaide midió con técnicas modernas, la duración, luminosidad, intensidad, alcance y hasta la temperatura de color de diferentes fuentes de luz que sabemos que se usaban en el Paleolítico por los restos que hemos hallado en diferentes cuevas a lo largo y ancho del mundo. Además registraron en su estudio detalles como la cantidad y tipo de resíduos que cada método dejaba en la cueva.

El equipo probó la iluminación que proporcionan las antorchas, las lámparas que queman grasa de animales y una pequeña hoguera. Para ello se desplazaron a las cuevas de Isuntza y Atxurra, en el País Vasco, un complejo de cavernas conocido precisamente por sus pinturas rupestres y cuyos pasadizos y rincones son ideales para probar diferentes tipos de iluminación en el contexto en el que se usaron. En todos los métodos, los autores del estudio escogieron cuidadosamente los materiales de estas fuentes de luz para adecuarlos a los que se usaban hace miles de años. La elaboración de las antorchas y la lámpara también trata de imitar las técnicas de nuestros antepasados.

La antorcha perfecta

Los resultados son fascinantes. Las antorchas, por ejemplo, producen una luz intensa, pero también producen más o menos humo dependiendo de la especie de árbol que se use para confeccionarlas. La corteza de enebro y roble, por ejemplo, produce humo blanco, mientras que la de abedul genera un humo negro mucho más denso. En términos de luminosidad, las antorchas también tienen el problema de que dejan muchos residuos y necesitan de atención constante, teniendo que moverlas cada cierto tiempo para que se oxigenen.

Ilustración para el artículo titulado Cómo iluminarse en cuevas usando técnicas del Paleolítico

Foto: Iñaki Líbano et al, PLOS One 2021

La mejor antorcha que probaron duró 61 minutos, pesaba alrededor de un kilo y medía 55cm. Estaba confeccionada con ramas de madera de abedul atadas con fibras de hiedra aún verdes. ¿Las clave de su duración? Se dejó secando mucho más tiempo que las otras (más de 120 días) y se empapó en 60 gramos de grasa de ciervo en lugar de usar resina vegetal. En los apéndices del estudio explican en detalle como fabricaron cada antorcha y es una lectura fascinante si te interesa el tema de cara a un posible apocalipsis en el que se vaya la luz.

En general, las antorchas son el mejor método para iluminarse en zonas de tránsito. Los investigadores detallan que las resinas vegetales hacen que la antorcha brille con más intensidad, pero la grasa animal mantiene la luz por más tiempo.

Lámparas de grasa

El uso de rudimentarias lámparas de grasa por parte de los habitantes del Paleolítico es de sobra conocido, pero sus propiedades lumínicas no tanto. Para la prueba, los investigadores clavaron una o varias mechas hechas con fibras de enebro (y dejadas secar duranta más de 200 días) en un cuenco de piedra lleno con una porción piramidal de grasa animal (de vacuno).

Ilustración para el artículo titulado Cómo iluminarse en cuevas usando técnicas del Paleolítico

Foto: Iñaki Líbano et al, PLOS One 2021

Este tipo de lámparas dan mucha menos luz que las antorchas. Se puede incrementar su luminosidad aumentando el número de pabilos, pero eso aumenta también la temperatura, lo que hace que la grasa se funda y exista el riesgo de que las mechas caigan en ella y se apaguen. Añadir varios pabilos implica que hay que estar mucho más pendientes de la lámpara. La grasa por si sola no puede usarse como fuente de luz.

Los resultados con las lámparas indican que son una fuente de luz mucho más débil, pero también más duradera y mucho menos contaminante. Los hombres del paleolítico probablemente combinaron ambos métodos, usando antorchas para guiarse por los pasillos, y lámparas contra las paredes para iluminar las estancias durante largos períodos.

El problema con las hogueras

La hoguera que todos imaginábamos al principio de este artículo no resultó ser tan ventajosa como cabría esperar. Una pequeña hoguera con llamas de unos 45 centímetros de alto genera una cantidad de luz mucho mayor con un radio altamente variable pero que alcanza hasta dos metros. El problema es que también genera muchísimo humo hasta el punto de que los investigadores tuvieron que apagarla tras solo media hora de combustión.

Ilustración para el artículo titulado Cómo iluminarse en cuevas usando técnicas del Paleolítico

Foto: Iñaki Líbano et al, PLOS One 2021

Medina-Alcaide y sus colegas explican en el documento que el problema de la hoguera era su ubicación, y que el uso de este método como fuente de luz porobablemente estaba supeditado a encontrar una cueva con la suficiente ventilación y corrientes de aire que se lleven lejos el humo o un techo lo bastante alto como para que este no sature el aire de la caverna. Los resultados del estudio no solo son fascinantes a la hora de documetarnos en supervivencia. Además permitirán a otros investigadores estudiar el arte rupestre y los restos paleontológicos a la luz de un factor que hasta ahora no se había tenido en cuenta: la iluminación de la época. [PLOS One vía Science Alert]



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