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Investigadores de Stanford crean un dron con garras que puede aferrarse a las ramas de los árboles

Investigadores de Stanford crean un dron con garras que puede aferrarse a las ramas de los árboles


Imagen para el artículo titulado Investigadores de Stanford crean un dron con garras que puede aferrarse a las ramas de los árboles

Foto: William Roderick / Stanford

Si Caltech tiene un dron con patas que puede caminar, Stanford tiene un dron con garras que puede aferrarse a las ramas de los árboles.

La creación de William Roderick, un estudiante de posgrado, se basa en años de estudios de robótica en los laboratorios de Mark Cutkosky, que investiga robots inspirados en animales, y David Lentink, que investiga específicamente robots aéreos inspirados en aves.

En algunos de esos estudios previos, los investigadores se dieron cuenta de que las aves se aferran a todo tipo de ramas siguiendo siempre las mismas maniobras aéreas, sin importar la forma, el material o el tamaño de su superficie. “Dejan que las patas se encarguen de la variabilidad y complejidad de la textura de la superficie en sí”, explica Roderick.

El resultado de la nueva investigación se llama SNAG (Stereotyped Nature-inspired Aerial Grasper), un dron con garras que sigue siempre el mismo proceso para aferrarse a las ramas de los árboles; de ahí que la “S” provenga de la palabra “estereotipado”.

Al igual que las aves, SNAG tiene dos patas que pueden moverse de forma independiente. Sus garras están inspiradas en las de un halcón peregrino. Su estructura está impresa en 3D y actúa como los huesos de un pájaro, mientras que los motores actúan como los músculos que transmiten fuerza a los huesos a través de los tendones.

Cuando las patas golpean una rama, un acelerómetro hace saber al robot que debe iniciar su algoritmo de equilibrio. A medida que absorbe la energía cinética del impacto, el dron aferra la superficie de la rama con las garras para interactuar con las características de su superficie. Luego empieza a equilibrarse para mantenerse estable.

El mecanismo está probado en el medio natural, con ramas de toda la variabilidad, complejidad e incertidumbre que cabe esperar de la naturaleza.

Pero ¿para qué sirven las garras? Como cualquier otro dron, SNAG no puede volar más de una hora antes de que se le agote la batería. Pero puede posarse en las ramas de los árboles para ahorrar energía, permitiendo a los científicos estudiar el medio ambiente durante periodos de tiempo mucho más largos.

[Stanford News Service]



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