A la luz del último estudio publicado por la NASA, no es de extrañar que Marte sea hoy un páramo desolado. Hace alrededor de 4.000 millones de años, el planeta sufrió una cadena de erupciones volcánicas masivas tan salvaje que, si alguna vez hubo vida en el planeta, su tiempo terminó ahí.
Para ser un planeta tan pequeño, Marte alberga una cantidad inusitada de volcanes. Entre ellos está el volcán más grande de todo el sistema Solar: Olympus Mons, un monstruo dos veces y media más alto que nuestro everest y cuyo volumen es unas 100 veces mayor que el del Mauna Loa en Hawái, que es nuestro volcán más grande.
Pero no fue el Olympus Mons el responsable de arrasar Marte. La atmósfera de Marte fue destrozada por una serie de erupciones volcánicas que tuvieron lugar en la región del hemisferio norte marciano hoy conocida como Arabia Terra. Los desiertos de esta zona están salpicados de enormes cuencas que en su día se pensó que eran impactos de meteorito. Sin embargo, sus bordes irregulares y diversos signos de colapso en el subsuelo de algunas de ellas sugerían otra cosa. En 2013, un equipo de investigadores propuso la hipótesis de que esas cuencas son en realidad restos de antiguas calderas volcánicas.
Ahora un grupo de científicos ha confirmado esa hipótesis. Sus resultados, recién publicados en Geophysical Research Letters, pintan un escenario mucho más apocalíptico que el que se creía en un principio. Determianrt si una cuenca arenosa es una caldera volcánica o no puede ser complicado, así que los investigadores optaron por una búsqueda más indirecta. “En lugar de buscar directamente los volcanes, lo que buscamos fue su ceniza, porque no puedes ocultar ese tipo de prueba”, explica Patrick Whelley, geólogo en el Centro Espacial Goddard de la NASA.
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Whelley y sus colegas pasaron meses estudiando datos obtenidos del Mars Reconnaissance Orbiter con el fin de determinar la composición mineral de Arabia Terra y efectivamente determinaron que es de procedencia volcánica. Ahora bien, ¿cómo saber cuántos volcanes había en esa región y cómo fueron de activos? Usando modelos meteorológicos del planeta, los investigadores determinaron cuál era la dirección más probable que hubieran tomado los restos en suspensión de una erupción volcánica. A continuación, elaboraron un mapa topográfico tridimensional de Arabia Terra con el fin de determinar en qué zonas era más probable encontrar depósitos de sedimentos volcánicos que no hubieran sido alterados por el viento.
Tras analizar innumerables cañones y paredes y compararlos con el volumen de las calderas conocidas, los investigadores han podido determinar el volumen de ceniza y minerales liberados por las erupciones de esa zona. Arabia Terra no sufrió una o dos super erupciones. El lugar fue un auténtico infierno con miles de supervolcanes emitiendo cada uno el equivalente a 400 millones de piscinas olímpicas de polvo, ceniza y gases a la atmósfera. “Cada una de estas erupciones tuvo que tener un impacto muy significativo en la atmósfera, probablemente bloqueando la luz solar y bajando las temperaturas”, explica Whelley.
Tras cada erupción, estos supervolcanes colapsan hasta formar enormes calderas de decenas de kilómetros de anchura. Los investigadores han identificado siete de estas calderas, pero apuntan a que la región tiene miles de ellas. La estimación es que toda la zona fue pasto de supererupciones volcánicas durante unos 500 millones de años. Las pruebas aportadas por el equipo son también la primera evidencia de volcanes explosivos en Marte ya que tanto Olympus Mons como los otros tres supervolcanes de la región de Tharsis (Arsia Mons, Pavonis Mons, and Ascraeus Mons) son volcanes tipo escudo que escupen mucha lava, pero no explotan.
La gran pregunta, por supuesto es qué ocurrió para que un planeta rocoso pequeño y con un núcleo no tan activo como el de la Tierra sufriera una actividad volcánica tan demencial durante tanto tiempo. Los autores del estudio se hacen esa misma pregunta. [Geophysical Research Letters vía Phys]