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Estos son los planes de exploración espacial de la ESA para las próximas décadas

Estos son los planes de exploración espacial de la ESA para las próximas décadas


Ilustración para el artículo titulado La ESA explica cuáles son sus ambiciosos planes de exploración espacial para los próximos 30 años

Imagen: ESA/Science Office

El futuro de la exploración espacial parece más excitante que nunca después de conocer los planes a largo plazo de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Con suerte, las nuevas misiones servirán para descubrir planetas con el potencial de albergar vida más allá de nuestro sistema solar y nos permitirán estudiar mejor algunas de las estructuras más antiguas de nuestro universo.

Durante la semana pasada, la ESA confirmó sus planes de lanzar el orbitador EnVision hacia Venus, justo apenas unos días después de que la NASA anunciara sus propias misiones para visitar el lejano planeta. Pero ahora la ESA apunta hacia un futuro más lejano, mostrando sus ambiciones hasta el año 2050.

Las nuevas misiones están programadas entre los años 2035 y 2050, y todas serán grandes o de clase L (las misiones más ambiciosas de la agencia). Estas misiones suelen realizarse una vez por década.

“El plan Voyage 2050 es el resultado de un esfuerzo significativo de la comunidad científica, de los equipos temáticos y del comité que contribuyó a un debate tan vivo y productivo para llegar a esta propuesta excepcional”, dijo Fabio Favata, director de la Oficina de Estrategia, Planificación y Coordinación de la agencia, en un comunicado. “Voyage 2050 está desplegando sus velas y mantendrá a Europa a la vanguardia de la ciencia espacial durante las próximas décadas”.

El comité de programas científicos de la ESA anunció los tres temas elegidos para sus futuras misiones de clase L: una mayor exploración de las lunas gigantes de nuestro Sistema Solar; la observación de los exoplanetas templados de nuestra galaxia; y el estudio de la evolución de las primeras estructuras del universo temprano.

El primero de estos temas continúa la tendencia de exploración lunar que hemos visto en futuros proyectos como la misión Trident de la NASA, o la misión JUICE de clase L de la ESA, cuyo lanzamiento se realizará el próximo año. La misión JUICE encabezará el trabajo sobre las lunas jovianas, pero parece que la ESA redoblará sus esfuerzos durante las próximas décadas, quizás yendo más allá de Júpiter para visitar las lunas de Neptuno o Saturno. Con suerte, entre sus planes está incluir un módulo de aterrizaje o un dron como el Dragonfly de la NASA, que se dirigirá a la luna de Saturno Titán, dentro de unos cinco años, como sugiere el comunicado de la Agencia Espacial Europea. Dado que algunas de estas lunas cuentan con océanos subterráneos, los astrobiólogos creen que podrían albergar vida.

La agencia también se comprometió a estudiar de cerca los exoplanetas templados, algo que planea hacer cerca del 2050. Los exoplanetas podrían ayudarnos a comprender mejor la evolución planetaria y las posibilidades de que haya vida en otros lugares. Ahí es donde entra la parte “templada”, ya que se refiere a unas temperaturas que pueden ser compatibles con la vida tal y como la conocemos. La ESA ya cuenta con sondas para la investigación de exoplanetas, como la Keops (lanzado en 2019), la Platón (cuyo lanzamiento está previsto para el 2026) y la sonda Ariel (programada para 2029), pero estas misiones adicionales podrían centrarse en mejorar las observaciones de la región media del espectro electromagnético, que nos ofrecería mejores datos sobre sus atmósferas. Además, si apuntamos más allá de los exoplanetas, podría servir para revelar discos protoplanetarios y otras estructuras de formación galáctica. (El telescopio espacial James Webb de la NASA, que se lanzará a finales de este año, buscará objetos en esta misma longitud de onda). Para cuando la próxima generación de misiones de la ESA parta de aquí, se espera que tenga ya unos fuertes cimientos con los que trabajar.

El plan final para las misiones de clase L —estudiar las estructuras originales del universo y cómo surgieron—abordará un dilema cósmico muy antiguo. También es el que tendrá el final más abierto a la hora de buscar respuestas. La misión puede parecerse a la de los observatorios espaciales Planck y LISA, según el comunicado de la agencia; el primero estudia el cosmos con microondas y el segundo es un observatorio de ondas gravitacionales.

Es un momento realmente emocionante para el estudio del espacio porque estas etapas de planificación serán las que definan nuestros descubrimientos dentro de unas pocas décadas.



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