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Esta estrella parpadeante es un enigma para los astrónomos

Esta estrella parpadeante es un enigma para los astrónomos


Ilustración del objeto misterioso tapando a la estrella gigante.

Ilustración del objeto misterioso tapando a la estrella gigante.
Imagen: Amanda Smith, University of Cambridge

Durante un período de varios meses, una enorme estrella ubicada a más de 25.000 años luz de la Tierra se ha estado volviendo cada vez más tenue para después volver finalmente a su brillo habitual. Parece que una obstrucción ha provocado este extraño efecto, pero los astrónomos no están exactamente seguros de qué se trata.

A principios de 2012, una estrella gigante roja conocida como VVV-WIT-08 comenzó a mostrar una caída gradual de su luminosidad. Este oscurecimiento continuó hasta abril de ese año, cuando la estrella disminuyó al 97% de su brillo original, haciéndola prácticamente invisible. Poco a poco, la estrella —que es 100 veces más grande que el Sol— recuperó su antigua gloria. Todo este proceso, de principio a fin, duró unos 200 días.

Una nueva investigación publicada a finales de la semana pasada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society narra este extraño evento con detalle, durante el que VVV-WIT-08 exhibió una “pequeño decaimiento, similar a un eclipse” de su luminosidad habitual. El astrónomo Leigh Smith del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge codirigió el trabajo.

Ahora bien, no es raro que el brillo de las estrellas decaiga. Las causas se atribuyen típicamente a una propia estrella pulsante o a un eclipse provocado por una estrella compañera. Sin embargo, lo inusual es que un único episodio de parpadeo dure tanto tiempo.

Curiosamente, existen episodios análogos en la literatura científica. La estrella gigante Epsilon Aurigae experimenta un eclipse parcial cada 27 años, durante el que se atenúa aproximadamente un 50%. Otra estrella detectada hace unos años, llamada TYC 2505-672-1, hace algo similar, y su eclipse tiene lugar cada 69 años. Pero es la estrella TYC 2505-672-1 la que cuenta con el eclipse estelar más largo conocido por los astrónomos, cuya duración alcanza 3,45 años. En estos casos, los astrónomos creen que se debe a la existencia de un disco masivo de polvo en la órbita de la estrella.

Hay otras estrellas que parecen sufrir una atenuación regular, por lo que esto podría ser la cosa. Y por “la cosa”, los astrónomos se refieren a una “población de binarias eclipsantes compuesta por estrellas gigantes tardías y discos de polvo que le acompañan”, como se describe en el estudio. Sin embargo, la naturaleza de este enorme disco de polvo opaco sigue siendo un misterio.

“Es sorprendente que acabemos de observar un objeto grande, oscuro y alargado pasando entre nosotros y la estrella distante y solo podemos especular cuál es su origen”, explicaba en un comunicado Sergey Koposov, coautor del estudio.

“De vez en cuando encontramos estrellas variables que no encajan en ninguna categoría establecida, a las que llamamos objetos ‘what-is-this’ (¿qué-es-esto?)”, dijo Philip Lucas, codirector del estudio. “Realmente no sabemos cómo llegaron a ser estos gigantes parpadeantes. Es emocionante ver tales descubrimientos después de tantos años de planificación y recopilación de datos”.

Los modelos hechos a partir de los datos apuntan a un objeto elíptico con una transparencia uniforme. También es grueso, cerca de 37 millones de kilómetros de profundidad, o aproximadamente un cuarto de la distancia promedio de la Tierra al Sol (unidades astronómicas). Las dudas sobre la órbita del objeto implican que los científicos no podrán estar seguros de su tamaño total, y sus estimaciones varían entre decenas de UA hasta cientos de UA (una UA son 150 millones de kilómetros).

A la hora de encontrar una explicación, el equipo consideró un encuentro casual con un objeto no identificado que pasaba por ahí, pero descartó esta opción, señalando que “una alineación casual con la estrella gigante requeriría de una densidad espacial improbablemente grande”, según el estudio. De hecho, como mostraron sus simulaciones, debería haber una cantidad increíblemente grande de objetos oscuros sueltos por la Vía Láctea para que esta teoría se cumpla. Es mucho más probable, argumentan, que el objeto misterioso esté vinculado orbitalmente a VVV-WIT-08.

Otras teorías propuestas por los científicos implican la existencia un disco de escombros producido por una enana blanca o un agujero negro, o incluso un disco compuesto de materia extraída de la propia estrella. Ninguna de las teorías propuestas es excelente, pero los autores dijeron que se trata de una posibilidad “atractiva”.

“A pesar de nuestros intensos esfuerzos, ¡está claro que hemos dejado espacio para seguir trabajando en este interesante objeto!”, concluían los astrónomos en su estudio. Si existe esta población de objetos binarios, es muy probable que la campaña Legacy Survey of Space and Time (LSST) del futuro Observatorio Vera Rubin los detecte. La LSST se tuvo que retrasar por la pandemia de covid-19 y es probable que no de comienzo hasta finales de 2023.



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