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En 2031 podría visitarnos un cometa enorme

En 2031 podría visitarnos un cometa enorme


Hale-Bopp tal y como pudo verse desde la Tierra en 1997.

Hale-Bopp tal y como pudo verse desde la Tierra en 1997.
Imagen: Philipp Salzgeber

Un objeto de tamaño muy inusual llamado 2014 UN271 visitará el Sol en 2031. Durante su visita pasará por la órbita de Saturno y probablemente se convierta en un cometa excepcionalmente grande. Los astrónomos ya le están siguiendo la pista y esperan un despliegue visual como no se ha visto en mucho tiempo.

Ahora mismo, 2014 UN271 se encuentra a 22 unidades astronómicas del Sol, lo que significa que ya ha pasado la órbita de Neptuno. El Centro de Planetas Menortes de La Unión Astronómica Internacional anunció su detección el pasado 19 de junio. El ocjeto viajará otras 11 unidades astronómicas antes de alcanzar su perihelio (su distancia mínima respecto al Sol) en 2031. Tras ese punto, su órbita lo llevará de nuevo a su hogar en la nube de Oort.

Segun ha explicado a Gizmodo Samantha Lawler, astrónomo en la Universidasd Regina de Saskatchewan, Canadá, el objeto fue detectado por algoritmos que encontraron una anomalía en los datos que el proyecto Dark Energy Survey recogió entre 2014 y 2018. En ese tiempo se hicieron casi 40 observaciones de 2014 UN271 que permitieron analizar su tamaño estimado, velocidad y trayectoria.

El objeto se detectó cuando estaba a 29 unidades astronómicas del Sol y ha viajado 7UA en los últimos siete años. Su órbita es excepcionalmente alargada, pero su período orbital (el tiempo que tarda en dar una vuelta completa) sigue siendo un misterio. Se cree que ronda entre los 400.000 y el millón de años. Meg Schwamb, experta en objetos del cinturón de Kuiper en la Universidad de Belfast explica que ese período es bastante normal para un cometa de este tipo.

“Hay cierta incertidumbre sobre cuál es la distancia máxima que alcanza respecto al Sol, pero el perihelio está calculado con mucha precisión”, explica Lawler. “La razón es que podemos medir con mucha más facilidad el tramo más próximo al Sol que su punto más distante. Su vínculo con el Sol es muy débil debido al tamaño de su órbita, así que los pequeños cambios en su aproximación a la estrella se traducen en variaciones enormes de su punto más distante.”

2014 UN271 mide entre 100 y 370km, lo que lo convierte en uno de los objetos más grandes en visitarnos desde el Sistema Solar exterior. El astrónomo Sam Deen escribe que es, si lugar a dudas, el objeto más grande que hemos descubierto en la nube de Oort. Schwamb cree que el tamaño final no será tan grande (entre 100 y 150km de longitud) lo que no lo acerca ni de lejos a la liga de los planetas enanos. Tampoco se espera que sea esférico. Su tamaño se ha calculado analizando su reflectividad, lo que significa que no podremos precisar su forma hasta que no esté más cerca.

Si, como se espera, el objeto desarrolla cola a medida que se acerque al Sol, se convertirá en uno de los cometas más grandes nunca observados. Sarabat, que se pudo ver en 1729, medía alrededor de 100km de diámetro. Hale-Bopp medía entre 40 y 80km. 2014 UN271 podría batir todos los récords, pero no podemos hacer estimaciones más precisas hasta dentro de unos años. De hecho, sin saber su composición no podemos siquiera saber si desarrollará cola o no.

“Suele esperarse que los objetos provenientes del Sistema Solar exterior tengan hielo en su composición, y que ese hielo se sublime formando una cola de gases a medida que se acerca al Sol”, explica Lawler. “En este caso si tendrá cola o no dependerá de su composición exacta y de cuántas veces haya pasado cerca del Sol. Quizá le quede muy poco hielo como para tener una cola visible.”

Cabe la posibilidad incluso de que sea lo que se conoce como un cometa prístino, o sea, uno que nunca ha pasado antes cerca del Sol. Las oportunidades de observar este tipo de cometas no se dan mucho.

Los astrónomos no saben siquiera si llegará a acercarse lo suficiente al Sol como para formar cola. “Puede alcanzar temperaturas superiores a las que ha experimentado en millones de años y liberar gas, sufrir un estrés térmico tan agudo que se desintegre, o podría no hacer absolutamente nada y permanecer estable como una gran bola de roca y hielo”, apunta Lawler. “Realmente no lo sabemos. Lo bueno es que vamos a averiguarlo en el transcurso de unos pocos años.”

Incluso aunque 2014 UN271 llegue a convertirse en un cometa es probable que no pueda verse a simple vista desde la Tierra. Con una magnitud entre 16 y 17, sí que se podrá ver con ayuda de telescopios. Schwamb espera que pueda haber fuegos artificiales, incluyendo la posibilidad de que se fragmente, pero no lo sabremos hasta que ocurra. “Los cometas son como los gatos”, bromea la astrónomo. “Nunca sabes lo que van a hacer”. Entre las peculiaridades que espera poder ver es que tenga una forma extraña como Arrokoth, o que tenga anillos como Chariklo, el primer asteroide que detectamos que tenía su propio sistema de anillos.

“Es una suerte que lo hayamos visto ahora”, comenta Schwamb. El observatorio Vera Rubin comenzará a operar pronto y nos permitirá grabar una “película” de su evolución en los próximos 10 años. Lawler no lo tiene tan claro. “Desgraciadasmente, ahora sabemos que el Vera Rubin se va a ver severamenet afectado por megaconstelaciones de satélites como los Starlink. No solo quizá no lleguemos a obtener tanta información como nos gustaría. Es que quizá pasemos por alto otros objetos similares debido a la contaminación visual de los satélites”.

No es la primera vez que los astrónomos se quejan de Starlink, el proyecto de Elon Musk podría limitar mucho las observaciones desde el Vera Rubin. Es triste pensar que eso puede ocurrir cuando uno de los mayores telescopios terrestres está a punto de inaugurarse.



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