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El buen samaritano y el iPhone submarino

El buen samaritano y el iPhone submarino


Perder el iPhone (o cualquier otro smartphone) es, siempre, una experiencia traumática. Lo es por el valor del propio dispositivo, así como por la situación de incomunicación en la que quedamos temporalmente. Y luego hay algunos agravantes, entre los que destaca perder, con él, fotografías, vídeos y demás archivos de los que no hayas hecho una copia de seguridad, ya sea en tu PC o en la nube. En más ocasiones de las que pueda parecer, el «valor» de los archivos perdidos supera, con mucho, el valor del iPhone extraviado.

Y hay otra circunstancia que hace que la pérdida sea más sangrante: presenciar la pérdida. Es cierto que la incertidumbre de si lo hemos perdido o no es muy desagradable, pero por otra parte, ver cómo se precipita al vacío o al fondo del mar es terriblemente frustrante, pues sabes que estás viendo los que, con un 99% de probabilidades, serán sus últimos momentos. Y a no ser que tengas la templanza y los reflejos de un monje shaolin, seguramente tardarás unos segundos en asumir lo que está pasando, y unos cuantos más en reaccionar.

Eso es lo que le debió pasar hace unos meses a Fatemeh Ghodsi, ciudadana de Vancouver, que desgraciadamente tuvo que presenciar cómo su iPhone 11 caía a un lago en el que estaba navegando, «Estaba en una situación en la que perdí el equilibrio y lo dejé caer al agua«. El personal del parque en el que ocurrió le dijo que sería imposible recuperarlo, pues las aguas en ese punto eran bastante profundas, así que Fatemeh tuvo que volver, con mucha tristeza y sin iPhone, a su ciudad. Y es que sí, no tenía copia de seguridad del contenido del teléfono. Adiós fotos, adiós contactos, etcétera.

La historia parecía tener, en ese punto, su final, que se rubricó al comprar un nuevo smartphone y asumir la pérdida del contenido del iPhone submarinista. Sin embargo, meses después, Fatemeh recibió un extraño mensaje en el que un desconocido la informaba de que tenía su iPhone 11 y le ofrecía recuperarlo. Y por si te lo estás preguntando, por si lo has pensado, no, no tenía ningún coste. Un desconocido decía que había recuperado su iPhone del fondo del lago y se lo quería devolver.

El buen samaritano y el iPhone submarino

¿Cómo era esto posible? Pues gracias a Clayton Helkenberg y su esposa Heather, dos buceadores aficionados que, de manera totalmente filantrópica, combinan su afición con la exploración del fondo del lago de la Columbia Británica en cuyo fondo acabó el iPhone de Ghodsi. Y no se trata de un caso puntual, en realidad recorren dicho fondo de manera habitual, y ya han rescatado una gran cantidad de objetos que, a continuación, intentan hacer llegar a sus propietarios.

En esta ocasión, el matrimonio encontró dos teléfonos: Clayton un plegable que nunca volvió a funcionar, y Heather el iPhone 11 que nos ocupa. Tras limpiar la suciedad del exterior del mismo y esperar a que se secara, intentó encenderlo y el dispositivo respondió a la primera. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que había pasado cerca de seis meses bajo el agua (dulce, eso sí, pero agua en cualquier caso). Hecha esta comprobación, contactó con la propietaria que, en primera instancia, desconfió de la comunicación, y pensó que se trataba de una broma de sus amigos.

Poco después, sin embargo, pudo comprobar que la comunicación era cierta y gestionar la recuperación del iPhone 11. Ghodsi afirma que el micrófono no funciona y el altavoz suena raro, pero todo lo demás está en perfecto estado, y la salud de la batería todavía es del 96 por ciento. Nada mal para haber pasado tanto tiempo bajo el agua, confirmando de este modo, y mucho más allá incluso de lo que marcan las especificaciones de producto, que hablamos de un teléfono bastante resistente al agua.

 

Con información de CBC



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