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De la mano de bitcoin ¿El Salvador puede ser el próximo Singapur?

De la mano de bitcoin ¿El Salvador puede ser el próximo Singapur?


Hechos clave:
  • Singapur pasó de ser un país pobre a uno de los más ricos del mundo en medio siglo.

  • Inversiones extranjeras, independencia financiera y libertad es lo que bitcoin puede ofrecer.

En el cierre de la Bitcoin Week que se llevó a cabo en El Salvador a mediados de noviembre, el presidente Nayib Bukele anunció la creación de la Bitcoin City. En redes sociales, el Gobierno replicó las palabras del presidente y comparó a la nación centroamericana con Singapur, uno de los países más ricos del mundo.

¿Cuál es la conexión que el Estado salvadoreño ve (y fomenta públicamente) entre estos dos países? ¿De qué forma pueden conectarse dos realidades que, en la actualidad, son tan distantes?

Lo primero es encontrar algunos puntos en común que, aunque superficiales, contextualizan la comparación. Singapur cuenta hoy en día con 5.450.000 habitantes, según datos oficiales. Por su parte, El Salvador tiene «apenas» un millón más: 6.325.000 para ser más precisos.

En cuanto al territorio, ambos son países relativamente pequeños, aunque la nación asiática, por ser una ciudad-Estado, tiene una superficie mucho menor: apenas 730 kilómetros cuadrados contra más de 21.000 km2 de El Salvador. En el escalafón mundial no hay tanta diferencia: son el 177° y el 148° de mayor a menor tamaño, respectivamente.

Singapur, un faro económico para el mundo

A la hora de divisar en qué se diferencian las dos naciones en cuestión, el plano económico es lo primero que se destaca, tanto a nivel nacional como para sus habitantes. Singapur es el cuarto país del mundo en cuanto a riqueza según un artículo de la BBC, incluso a pesar de ser de los más «jóvenes»; se independizó del Reino Unido en 1963 y de Malasia en 1965.

Las principales características de la economía singapurense muestran un país industrializado, moderno y con un enfoque capitalista, pero con control estatal. En sus 56 años de vida, pasó de ser un país que manufacturaba bienes con mano de obra local a ser un polo financiero que ofrece beneficios para inversionistas extranjeros y tratados de libre comercio con las principales potencias mundiales.

El PBI de Singapur ha crecido mucho más que el de España, México y Chile en las últimas décadas. Fuente: VisualPolitik / youtube.com

Este crecimiento se ha dado mediante libertades económicas y una población altamente educada, con un 33% de los habitantes con título universitario, según datos públicos singapurenses. Entre 2010 y 2020, ese porcentaje creció un 10%.

La baja presión fiscal en Singapur favorece la llegada de grandes firmas internacionales que deciden establecer sus oficinas allí. De acuerdo con este artículo, se trata del segundo país del mundo con menos regulaciones económicas, solo por detrás de Hong Kong.

¿Los resultados? Desde 1976 a 2014, el país tuvo un crecimiento de más del 6% cada año. La renta per cápita, en tanto, pasó de unos USD 500 a más de USD 56.000 por año. Asimismo, no es un país demasiado caro para vivir. Las estadísticas lo ubican un puesto por debajo de España en este ranking, pero con un ingreso mensual en euros casi del doble.

El Salvador busca en bitcoin un motor para su desarrollo

A partir de la adopción de bitcoin como moneda legal en septiembre de 2021, Nayib Bukele busca que El Salvador se convierta en una referencia a nivel mundial para las industrias de las nuevas tecnologías. Como hizo Singapur a partir de los noventa, el país encabezado por Bukele intenta pasar de un modelo exportador (principalmente textil y productos como el café, azúcar y algodón) a un atractivo para inversionistas extranjeros.

Apenas se anunció la Bitcoin City, El Salvador se comparó con Singapur a través de las
redes sociales oficiales. Fuente: Twitter.

Con esto, el país intenta saldar algunas deudas pendientes en las que sí puede compararse con Singapur, como por ejemplo la desigualdad social y la dependencia de economías extranjeras.

En ese país de Centroamérica, en las últimas décadas se ha visto una disminución de la brecha de ingresos entre las personas más pobres y las más pudientes, según un informe del Banco Mundial. Bitcoin, por su naturaleza descentralizada y su potencial como activo con tendencia alcista, puede contribuir a que más personas de áreas rurales accedan a un mercado que les permita no solo cuidar su dinero, sino también incrementarlo.

Con respecto a la dependencia extranjera, la de El Salvador está ligada sobre todo a Estados Unidos, al tener como moneda oficial al dólar estadounidense (además de bitcoin). La criptomoneda, que no es emitida ni regulada por un Banco Central que pueda devaluarla a discreción, como ha ocurrido con el dólar en 2020, puede ser una solución en este sentido.

Bitcoin como puerta a la libertad de la gente

Si bien este punto no es mencionado ni reconocido por ninguna publicación estatal en ambos lados del Pacífico, tanto en Singapur como en El Salvador se acusa a las autoridades de socavar las libertades individuales de los habitantes.

El Estado del sudeste asiático contó con un solo presidente en sus primeros 31 años de historia, Lee Kuan Yew. Aunque se lo considera el principal responsable del crecimiento exponencial del país, muchos informes reportan que esto fue a costa de estrictas regulaciones a la libertad de expresión e incluso violaciones a derechos humanos en materia de Justicia.

A Nayib Bukele también lo acusan de autoritario. Solo este año, el presidente salvadoreño tuvo que responder a críticas de la oposición y de los medios por reemplazar a jueces de la Corte Suprema de Justicia «a discreción». También la Ley Bitcoin produjo rechazo, sobre todo al principio, antes de que se aclarara que el uso de la criptomoneda era opcional.

El Salvador se aferra a Bitcoin para llegar «hasta la luna»

En síntesis, se puede decir que El Salvador y Singapur tienen nexos entre sí que ilusionan en el país centroamericano de cara al futuro. Las conexiones se dan tanto en los desafíos que enfrenta uno y ya atravesó el otro como en las herramientas para lograr los avances prometidos.

Singapur ya logró un ascenso marcado en la calidad de vida de su población, mientras que El Salvador se aferra a Bitcoin para llegar «hasta la luna».

La hoja de ruta para lograrlo tiene varios hitos alcanzados y un nuevo objetivo. Ya se adoptó bitcoin y se empezó a minar la criptomoneda con energía geotérmica. Incluso se obtuvieron y reinvirtieron ganancias. Lo siguiente es construir Bitcoin City, el «paraíso bitcoiner» que Bukele prometió en el cierre de una semana histórica para su país.





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