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De donde viene el oxígeno de las mascarillas de los aviones

De donde viene el oxígeno de las mascarillas de los aviones


Imagen para el artículo titulado De dónde viene exactamente el oxígeno de las mascarillas que caen del techo del avión en caso de emergencia

Foto: Matt Dunham (AP)

En caso de una pérdida de presión de la cabina, se abrirán automáticamente los compartimentos situados encima de sus asientos. Si esto ocurriese, tire fuertemente de la máscara, colóquela sobre la nariz y la boca, y respire normalmente. De acuerdo, pero… ¿qué es lo que estás respirando exactamente?

Sabemos que el problema de que la cabina se despresurice es que cuanto más alto vuelas, menos oxígeno hay en el aire. A 9000 metros de altura, por ejemplo, el aire apenas tiene una tercera parte del oxígeno que hay a nivel del suelo. Si la cabina de un avión se abre y entra aire del exterior, cualquiera que vaya dentro del avión necesita un aporte extra de oxígeno para no car inconsciente y posiblemente morir. Para eso están las mascarillas.

Sin embargo, quizá por inercia, nunca nos preguntamos de dónde viene el oxígeno que llega hasta las mascarillas. ¿Hay un enorme tanque de oxígeno oculto tras los paneles de los compartimentos de cabina? ¿O acaso es que cada pasajero tiene un pequeño tanque de oxígeno individual sobre su cabeza? La respuesta a ambas preguntas es: no. Aparte de peligroso, llevar un tanque de oxígeno para tantos pasajeros sería poco práctico por la cantidad de combustible que haría falta para llevar el peso extra. Reactions es el canal oficial de YouTube de la Sociedad Americana de Química. Su vídeo más reciente es imperdible porque explica precisamente de dónde viene el oxígeno de las mascarillas. La respuesta, obviamente, está en la química.

El oxígeno que llega a las mascarillas se genera en una serie de pequeños tanques químicos del tamaño de un par de latas de refresco. Al tirar de la mascarilla como tan amablemente nos indica el personal de vuelo, lo que hacemos es liberar un mecanismo de muelle que provoca una pequeña detonación, como si se tratara del percutor de un revolver. Esa detonación inicia una reacción química en la que el calor hace que el clorato de sodio de dentro del tanque se caliente y se descomponga, liberando oxígeno. Además de permitirnos respirar con normalidad, ese oxígeno calienta una pequeña cantidad de polvo de hierro que hace que la reacción química siga adelante. La manera en la que se inicia la reacción también hace que el aire que nos llega de la mascarilla huela a quemado. Es perfectamente normal, aunque no ayuda precisamente a relajarnos en un avión que encima está teniendo problemas técnicos. También es normal que la bolsa de plástico que tiene el tubo no se infle. Está pensada para capturar el oxígeno que no respiremos.

Como subproducto, la reacción genera un poco de gas de cloro. Por eso los tanques tienen un pequeño filtro de peróxido de bario que absorbe el cloro. La reacción química de estos tanques genera oxígeno durante alrededor de 20 minutos porque los ingenieros entienden que si las mascaras han salido es porque el avión ya está intentando hacer un aterrizaje de emergencia y regresar a tierra, donde las mascarillas no son necesarias.

Los generadores de oxígeno no solo se usan en aviones. También están en submarinos y en la Estación Espacial Internacional. Como ocurre con los extintores, sus componentes internos caducan y es preciso renovarlos cada cierto tiempo. Un cargamento de generadores caducados protagonizó precisamente uno de los accidentes más graves de la historia de la aviación. No te pierdas el vídeo para conocer más detalles de aquel incidente. [Reactions]



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