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¿Cómo sería el mundo si Bitcoin deja de existir?

¿Cómo sería el mundo si Bitcoin deja de existir?


Hechos clave:
  • La ausencia de Bitcoin haría más difícil el ejercicio de varios derechos individuales.

  • «No podemos dejar que Bitcoin falle», dice el bitcoiner Max Gagliardi.

Imagínate el peor escenario posible para Bitcoin (BTC): la red falla. No importa cómo, solo imagina que falla (si necesitas un motivo, supón una vulnerabilidad descubierta, o un ataque del 51%, o la tan temida computación cuántica, o la gente de repente pierde todo el interés en Bitcoin, o lo que sea). ¿Cómo sería el mundo a partir de entonces?

Alguien que se hizo esa pregunta fue Max Gagliardi. Él, además de un reconocido bitcoiner, es un especialista en la industria energética y en minería (de minerales, no de Bitcoin). Las 10 conclusiones a las que llegó las expuso en un hilo de Twitter que es compartido y comentado a continuación.

1. Si Bitcoin falla, la privacidad falla

Esta es la primera cosa que se derrumbaría, si Bitcoin falla. Gagliardi sostiene: «se perdería la capacidad de las personas para enviar y recibir valor entre pares sin la interferencia del gobierno y del sistema bancario». Añade el bitcoiner: «Bitcoin permite un futuro en el que cualquiera puede tener acceso privado a su dinero».

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Sus palabras, tanto en este como en los otros puntos que se compartirán, podrían considerarse un tanto exageradas o absolutistas. Para este caso en particular, el «valor» puede encontrarse en muchas otras cosas que también pueden ser transferidas, no solo en Bitcoin. Cualquier cosa a la que alguien le de valor, será valiosa.

Pero permitámosle esas licencias literarias a Gagliardi, que le dan un tono más épico a su exposición. Con eso en mente, lo que dice es cierto. Bitcoin es dinero no estatal, inconfiscable e incensurable. El propio Libro Blanco de Satoshi Nakamoto define a la criptomoneda como «un sistema de dinero en efectivo electrónico entre pares», es decir, que no requiere de intermediarios.

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Bitcoin permite enviar dinero de forma pseudoanónima y sin la necesidad de un intermediario ni la
autorización de algún ente estatal. Fuente: PixieMe/ stock.adobe.com

De momento, Bitcoin (y, debemos reconocerlo, cualquier otra criptomoneda verdaderamente descentralizada a la que alguien le de valor) funge como una herramienta para enviar y recibir valor entre pares sin la interferencia del gobierno y del sistema bancario. Su falla, para los defensores de la libertad individual, sería catastrófica.

2. Si Bitcoin falla, la censura gana

Para Gagliardi, la resistencia a la censura de Bitcoin es una de sus propiedades más destacadas. Podemos definir a esta característica como la imposibilidad de bloquear una transacción.

El bitcoiner estadounidense considera que esto es fundamental en estos tiempos porque, según dice, «estamos en una era de censura sin precedentes».

«Bitcoin es la red más segura que jamás se haya construido. Es resistente, antifrágil y no permisionada. [Bitcoin es] abierto a cualquier persona en el mundo. No hay nada más como eso. Bitcoin no puede ser censurado».

Max Gagliardi, bitcoiner y especialista en la industria energética.

En la cita anterior, Gagliardi hace referencia a un concepto que requiere ser detallado: la antifragilidad. El escritor especializado en finanzas, Nassim Taleb, define a esta idea como el hecho de beneficiarse de la adversidad y del desorden.

Para el caso de Bitcoin, la antifragilidad se ve a diario en su resistencia para soportar los ataques de los poderosos y queda demostrada cuando estos no logran manipularlo.

Según la opinión de Saifedean Ammous, economista y autor del libro «El patrón Bitcoin», la criptomoneda es «la encarnación de la idea de la antifragilidad».

Explica Ammous en la mencionada obra que, «si bien los intentos de aniquilar Bitcoin han fracasado hasta el momento, muchos de ellos han contribuido a reforzar la red al permitir a los programadores identificar puntos débiles y solucionarlos». Añade: «cada ataque frustrado no es más que otra prueba de su fortaleza, otro testimonio y otro anuncio tanto para los participantes como para las personas ajenas a la seguridad de la red».

3. Si Bitcoin falla, el gran gobierno gana

Las ideas libertarias, con sus derivaciones anarcocapitalistas y minarquistas, entre otras, abundan en el mundillo bitcoiner. Gagliardi no es la excepción y deja ver su pensamiento en esta conclusión a la que llega.

Para él, que Bitcoin falle, sería una victoria estatal. «El Gobierno puede perder cientos de miles de millones [de dólares] al año, pero quiere que informemos cada vez que gastamos más de USD 600», sostiene el bitcoiner y añade que «no hay rendición de cuentas del gobierno ni transparencia en nuestro sistema». Por ese motivo, él está convencido de que «sin Bitcoin perdemos el único contrapeso a ese sistema».

Lo que dice Gagliardi tiene sentido si entendemos que nos encontramos ante el primer dinero privado que es mundialmente aceptado y reconocido como tal (no necesariamente por los Estados, pero sí por los individuos).

Bitcoin se constituye así en un atentado contra el monopolio estatal sobre el dinero y eso, por supuesto, no es del agrado de los gobiernos del mundo que anhelan verlo fallar.

4. Si Bitcoin falla, los bancos centrales ganan

«Sé tu propio banco», decía una máxima bitcoiner (muy utilizada años atrás, hasta que la empresa Blockchain.com decidió patentarla como slogan propio). Esa máxima sigue vigente: Bitcoin hace innecesarios los bancos, tanto los comerciales, como los centrales, que regulan la política monetaria de un Estado.

Dice Gagliardi:

«Los burócratas no elegidos deciden el valor de su trabajo y tiempo. El dinero es la forma en que almacenamos el valor de nuestro tiempo en esta tierra. Nadie debería tener el poder de inflar el valor de su tiempo lejos de usted. El suministro establecido en 21 millones de bitcoins soluciona esto».

Max Gagliardi, bitcoiner y especialista en la industria energética.

Entre sus funciones, los Bancos Centrales autorizan la emisión monetaria. Fuente: Statista.

Bitcoin es un dinero desinflacionario. Su ritmo de emisión se reduce cada 4 años y el suministro máximo está pautado en 21 millones de bitcoins.

La ley de oferta y demanda indica que el precio de un bien se fija cuando la cantidad de la oferta es igual a la cantidad de demanda. Para el caso de BTC la oferta está limitada y la demanda ha tendido a ser mayor en el largo plazo. Por ese motivo, el poder de compra de cada bitcoin se ha incrementado considerablemente desde su creación en 2009 (lo que no impide que en plazos más cortos su volatilidad sea muy elevada y con períodos bajistas).

¿Qué pasaría si alguien decidiera cambiar la política monetaria de Bitcoin? Que eso dejaría de ser Bitcoin. Cualquier persona podría bifurcar la red y captar mineros y nodos que le den validez a esa nueva creación. Pero no sería Bitcoin. Basta con que una persona siga corriendo un nodo con el cliente original para que Bitcoin, tal como lo conocemos, siga en pie.

A diferencia de otras criptomonedas que cuentan con hojas de ruta, líderes que deciden el rumbo a seguir y, como consecuencia, políticas monetarias que pueden variar de un momento a otro, el código de Bitcoin ha grabado indeleblemente cada cuánto se producen los halvings y cuál será el suministro máximo de monedas.

5. Si Bitcoin falla, la libertad de expresión falla

Gagliardi explica este punto claramente: «Bitcoin es código, letras y números. Una clave privada es todo lo que necesitas para poder almacenar, transportar y realizar transacciones de valor. Nunca en la historia humana el habla y el lenguaje han sido tan poderosos. La libertad de expresión es el más básico de los derechos humanos».

Bitcoin es, entonces, una forma de comunicación, y censurarlo es un ataque a la libertad de expresión.

A tal punto llega esta verdad que hay quienes consideran que este tipo de expresión que es Bitcoin podría encontrarse protegida a nivel constitucional y de tratados internacionales. En un texto publicado en el blog Satoshi en Venezuela, Alejandro Defoss, abogado mexicano del estudio jurídico Legal Lab, dice lo siguiente:

«La comunicación de un mensaje no puede perder protección constitucional por expresarse en un código de computación. Se entiende que las fórmulas matemáticas, recetas de cocina y la música se encuentran escritas en código (en el sentido de que se trata de notaciones simbólicas que no son comprensibles para los que no conocen la materia) y las mismas se encuentran protegidas por la Constitución ya que transmiten un mensaje».

Alejandro Defoss, abogado.

Por si quedasen dudas, el abogado añade que «el hecho de que el código sea una serie de instrucciones susceptibles de ser ejecutadas por una computadora no le quita la capacidad de transmitir información que es susceptible de ser entendida por un ser humano».

Por ser un lenguaje, el código computacional y su libre expresión podría estar respaldado por
derechos constitucionales y tratados internacionales.

Vale aclarar que Defoss admite que existen críticas a esta posición. Según algunos, no sería correcto tratar a un virus informático que a una opinión en un periódico. Sobre esto, el letrado explica: «es necesario considerar que la protección constitucional depende de si se trata de expresión o de expresión que genera una acción. Por ejemplo, usar código para crear un videojuego es una forma de expresión protegida, mientras que usar código para lanzar un ataque de negación de servicio no lo es».

En ese sentido, no sería posible decir que Bitcoin tiene protección constitucional por ser código «puesto que es la naturaleza y función del código la que define qué tipo de protección se le puede dar».

6. Si Bitcoin falla, la verdad objetiva se pierde

Este es otro de los puntos que alguien podría considerar absolutista o, quizás, exagerado. Dice Gagliardi:

«¿Qué es la verdad? Nunca ha sido más complicado. Puede encontrar expertos en ambos lados con «datos de Internet» que los respalden. Bitcoin es lo único que tenemos que es verdaderamente objetivo y transparente. La cadena más larga habla por sí misma».

Max Gagliardi, bitcoiner y especialista en la industria energética.

Con esto, el bitcoiner se refiere a que todo lo que pasa por la cadena de bloques de Bitcoin queda registrado de forma pública e indeleble en esa base de datos descentralizada.

Cualquier persona, mediante un explorador de bloques, puede ver el saldo de cualquier dirección y todos los movimientos realizados en la red. Incluso, empresas especializadas logran detectar qué direcciones le pertenecen a una misma entidad (por ejemplo, un individuo o una organización), todo en base a los datos públicos que la red expone.

Bitcoin es el sistema monetario más transparente que existe y es auditable por cualquier individuo. Quizás Bitcoin no sea «LA verdad» única, tal como Gagliardi pareciera decirlo. Pero sí, que Bitcoin falle, sería una gran pérdida para la humanidad, teniendo en cuenta que es el único sistema monetario que, hasta el momento, cuenta con estas características.

7. Si Bitcoin falla, la transición energética falla

Aquí, el bitcoiner que expone estos 10 puntos se adelanta algunos años en el tiempo. Tal como CriptoNoticias ha reportado, hay muchos que consideran que Bitcoin sería una fantástica herramienta para aprovechar excedentes energéticos. Estos, en vez de desperdiciarse, podrían ser utilizados para minar la criptomoneda.

«Si la esperanza es hacer la transición a un nuevo futuro energético, necesitamos Bitcoin, el comprador de energía de primer y último recurso», escribe Gagliardi y añade: «Bitcoin monetiza el desperdicio de energía e incentiva los recursos energéticos nuevos y eficientes». Por estos motivos, él considera que «energía y Bitcoin son casi sinónimos».

Aunque todavía no puede decirse que Bitcoin, en general, se mina con excedentes energéticos, ya se observan casos particulares en los que así ocurre. Así pasa en Wyoming, Estados Unidos, en donde hay granjas de minería que utilizan el exceso de gas natural para realizar su actividad.

Este medio también reportó cómo la petrolera estatal de Rusia planeaba abrir sus instalaciones de Siberia a empresas de minería de Bitcoin que desearan aprovechar los recursos provistos.

Y no solo los excedentes del gas natural, sino los de otras industrias pueden ser utilizados para generar energía eléctrica destinada a la minería de Bitcoin. Es ese el caso de una granja de cerdos de Cataluña, España, que utiliza los excrementos para producir electricidad con la que minar criptomonedas.

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En vez de quemarse, los excedentes en la producción de gas natural pueden utilizarse para minar
Bitcoin. Fuente: pichitstocker/ stock.adobe.com

Por todo esto, especialistas creen que la minería de Bitcoin es una actividad positiva para el ambiente debido a que, cada vez más, contribuye a reducir las emisiones de gas metano. Este es uno de los responsables del efecto invernadero y el cambio climático, de acuerdo con el consenso mayoritario de la comunidad científica.

8. Si Bitcoin falla, el capitalismo falla

Escribe Gagliardi: «No hay un CEO de Bitcoin. Bitcoin ganó valor de forma orgánica, de abajo hacia arriba. La red representa el espíritu del capitalismo enjaezado en código. Interés propio combinado con innovación e ingenio. Si valoras el capitalismo, valora a Bitcoin».

Bitcoin es una herramienta apta para todo público que no discrimina usuarios por ideología política. De todos modos, quienes se identifican con el capitalismo en sus muchas variantes (sobre todo las que se acercan en cierta medida al anarquismo) han dominado históricamente el espectro bitcoiner.

Según la definición de diccionario, el capitalismo es un «sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado». Bitcoin ofrece todo eso.

Y Bitcoin nació y dio sus primeros pasos en un entorno capitalista: el movimiento Cypherpunk. Ya en 1994 (varios años antes de que Bitcoin fuera descubierto), el autor estadounidense Timothy May escribía sobre la relación entre la criptoanarquía, que este grupo promovía, y el anarcocapitalismo:

«La criptoanarquía es la realización ciberespacial del anarcocapitalismo, que trasciende las fronteras nacionales y permite a las personas realizar los acuerdos económicos que deseen de forma consensuada. La criptoanarquía libera a los individuos de la coacción de sus vecinos físicos —que no pueden conocer su identidad en la red— así como de sus gobiernos. Para los libertarios, una criptografía potente ofrece los medios que permiten eludir al gobierno».

Timothy May, técnico informático y escritor.

Ahora bien, ¿la falla de Bitcoin equivale a la falla del capitalismo, tal como dice Gagliardi? Si esa falla se produjera, de una u otra forma, por la intervención o influencia estatal, podría considerarse así. Pero, en cambio, si fuera porque el mercado lo rechazara y eligiera, en su reemplazo, otra alternativa, entonces estaríamos ante otro triunfo del capitalismo, que promueve la supervivencia del producto o servicio que es más demandado.

9. Si Bitcoin falla, no seremos dueños de nada

Ya nos dimos cuenta de que a Max Gagliardi le gustan las declaraciones absolutistas. «La verdad», «el todo» y «la nada» son expresiones que abundan en su escrito. Pero, procuremos aquí examinar su dicho para retener lo que sea de utilidad.

Gagliardi asegura: «No poseemos nada de valor. La propiedad y el dinero están regulados y almacenados con custodios. No lo posees, solo tienes un reclamo. [En cambio], con Bitcoin, el valor del trabajo de tu vida se puede almacenar en pocas palabras. Y de forma gratuita para llevarlo contigo a cualquier parte».

Si limitamos el campo de análisis solo al dinero, y más específicamente al sistema bancario (y no al universo en su totalidad, como pareciera decir la afirmación del bitcoiner), lo que dice tiene sentido.

Bitcoin (o cualquier otra criptomoneda que alguien considere dinero) le brinda la posibilidad a cada usuario de ser su custodio. No se requiere ningún banco, plataforma ni nada por el estilo para almacenar BTC. Solo es necesario contar con una wallet que otorgue acceso a la clave privada, y listo.

No ocurre así con los bancos, que son, en última instancia, quienes disponen del dinero de sus clientes. Si una orden judicial, un decreto ejecutivo o alguna decisión interna del banco así lo dispusiera, ese dinero podría ser bloqueado, retenido o, incluso, confiscado. Como dice un dicho bitcoiner: si no son tus llaves, no es tu dinero.

10. Bitcoin es demasiado importante para fracasar

El décimo punto es la conclusión de Max Gagliardi tras enumerar los nueve puntos anteriores: Bitcoin no debería fallar. Así lo escribe el bitcoiner:

«Si valoras la libertad, la transparencia y la verdad, entonces deberías querer que Bitcoin tenga éxito. Si valoras la opresión, la censura y la corrupción, entonces deberías querer que Bitcoin fracase. No podemos dejar que Bitcoin falle».

Max Gagliardi, bitcoiner y especialista en industria energética.

«No podemos dejar que Bitcoin falle», dice Max Gagliardi (foto). Fuente: Talk Energy Podcast/ YouTube.

Algunas formas de no dejar que Bitcoin falle son utilizarlo, aprender sobre esta herramienta y, si se quiere, contribuir, de una u otra forma a su mejora o al desarrollo de la industria en torno a la criptomoneda.

También, ejercer la capacidad de dudar, criticar lo que sea criticable, cuestionar lo que no parezca coherente y no confiar ciegamente ni siquiera en Bitcoin, son elementos necesarios que un buen bitcoiner debería tener. La máxima «no confíes, verifica», tan utilizada en este mundillo, invita a desconfiar incluso del propio Bitcoin.

Si Bitcoin fracasara, quizás no sea —como da a entender Gagliardi— el fin de todo lo bueno, puro y justo. Pero, sin dudas, sería una gran pérdida para el mundo libre y haría más difícil la preservación de muchísimos derechos que son inherentes a cada individuo, por el mero hecho de existir.





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