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Canon PowerShot PX: análisis, precio y características

Canon PowerShot PX: análisis, precio y características


Imagen para el artículo titulado La Canon PowerShot PX es un pequeño fotógrafo personal con muchos más usos de los que imaginas

Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Una de las maldiciones más comunes de los aficionados a la fotografía es que raramente salen en sus fotos. Es lo que tiene estar siempre detrás del objetivo durante los cumpleaños o las reuniones familiares. La Canon PowerShot PX es una original cámara que soluciona precisamente eso, pero las celebraciones no son ni de lejos el único lugar donde brilla con luz propia.

Presentada el pasado mes de diciembre, la PX (Pixie para los amigos) es algo bastante diferente a las sin espejo o réflex de alta calidad que suele ser lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en Canon. Su aspecto es más parecido al de una pequeña cámara de seguridad y no hay ningún lugar evidente por el que sujetarla. La razón es que la PX está pensada para sacar fotos y grabar vídeos de manera completamente autónoma. Es, por así decirlo, como si tuviéramos a un fotógrafo en el bolsillo al que podemos activar simplemente encendiendo un botón y dejándolo sobre una superficie estable.

La cámara de la PowerShot PX está montada sobre un sistema giratorio y basculante que la permite moverse hasta 170 grados a derecha y otros tantos a la izquierda, 20 grados hacia abajo, y 90 grados hacia arriba. Básicamente no hay nada que se le escape siempre y cuando, por supuesto, que esté mirando en la dirección correcta en ese momento. La cámara en sí tiene un objetivo equivalente a un 18-57mm con zoom óptico de tres aumentos y hasta 4x adicionales si recurrimos al zoom digital. El sensor bajo esa lente es un CMOS de 1/2.3 pulgadas con 12MP. Que no te engañe la falta aquí de una cifra rutilante como la que estamos acostumbrados a ver en móviles. Cuando el objetivo es bueno y el sensor lo bastante grande, 12 megapíxeles son más que suficientes. La calidad de las fotos que saca esta pequeña cámara es buena prueba de ello.

Usando la Canon PowerShot PX

De acuerdo, pero ¿Cómo se traduce todo esto en términos de experiencia de uso? Comencemos por el principio. La primera vez que enciendes la Pixie, el dispositivo te pide que la conectes a un móvil o tablet. El puente para esta conexión es una aplicación llamada Canon MiniPTZ (disponible en iOS y Android). La conexión, por cierto, es igual que la de otras cámaras Canon en el sentido de que no requiere de ninguna red wifi en la zona para funcionar. Ella misma es la que genera esa red mediante Wi-Fi IEEE802.11b/g/n sobre la banda de los 2.4GHz o Bluetooth 4.1 de bajo consumo. La conexión solo admite un dispositivo a la vez, y solo permanecerá activa mientras tengamos la aplicación abierta. La excepción lógica a esto es el modo automático, que funciona de manera completamente independiente del teléfono.

En la base, la Pixie tiene un tornillo estándar para trípodes o palos para selfie.

En la base, la Pixie tiene un tornillo estándar para trípodes o palos para selfie.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Una vez instalada y conectada, la aplicación permite configurar todos los parámetros de la cámara, desde si queremos que suene o no al hacer fotos, hasta el formato de imagen, la calidad del vídeo, o el geoetiquetado de imágenes.

Pero la app es también el lugar desde el que podemos dar instrucciones a nuestro pequeño fotógrafo personal. Decíamos arriba que la Pixie es completamente autónoma. Una vez conectada, ella sola se pone a patrullar la escena y a tomar fotografías o vídeos de los objetos o personas que le parecen interesantes. Ella sola enfoca, hace zoom si lo cree conveniente y saca la foto. Es más, está dotada de reconocimiento de caras. A medida que va sacando fotos, la cámara va registrando personas que salen habitualmente en ellas y nos pregunta si esas personas son importantes. Si las marcamos como favoritas, la Pixie fotografiará a esos sujetos con mayor frecuencia que a otros, algo muy útil si, por ejemplo, estamos celebrando un cumpleaños y hay un montón de niños pero queremos que la cámara de prioridad al nuestro.

Las personas con prioridad van apareciendo a medida que usamos la cámara. Ella misma es la que pregunta.

Las personas con prioridad van apareciendo a medida que usamos la cámara. Ella misma es la que pregunta.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Hablando de frecuencia. Desde la cámara podemos determinar la frecuencia con la que queremos que Pixie haga fotos y grabe vídeos. Hay tres niveles predeterminados (Eco, Medio y Activo), y un cuarto modo personalizado en el que podemos ajustar el comportamiento en detalle.

Podemos ajustar, por ejemplo, la amplitud de los barridos que hace la cámara (útil si la ponemos en una esquina) si recurre mucho o poco al zoom, o si queremos que solo tome fotos y no grabe vídeo. Es interesante poder entrar tan en detalle porque ello permite conservar batería en caso necesario. La cantidad de imágenes que toma depende mucho de que haya movimiento a su alrededor, pero en ningún momento es exagerada. En mis pruebas la he tenido en modo activo prácticamente todo el rato y toma una cantidad de fotos muy razonable sin saturar la tarjeta.

La App permite ver las fotos tomadas, organizarlas, descargarlas en el móvil, o borrarlas de la MicroSD de la cámara.

La App permite ver las fotos tomadas, organizarlas, descargarlas en el móvil, o borrarlas de la MicroSD de la cámara.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Las fotos se guardan en la tarjeta MicroSD que le insertemos a la Pixie, pero podemos previsualizarlas en todo momento desde la aplicación, y lo que es mejor, descargarlas al móvil mientras la cámara sigue funcionando.

Un detalle de la ranura para tarjetas de memoria.

Un detalle de la ranura para tarjetas de memoria.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Comandos de voz y modo manual

La Canon PowerShot sigue funcionando de forma autónoma incluso aunque cerremos la aplicación, y seguirá haciéndolo hasta que se quede sin batería o se llene su tarjeta de memoria. Con la aplicación cerrada, la única manera de interactuar con ella es mediante comandos de voz. Hay cuatro, todos ellos se activan diciendo “Hello Pixie!”

  • Hello Pixie! Haz una foto
  • Hello Pixie! Graba un vídeo
  • Hello Pixie! Haz una pausa
  • Hello Pixie! Enfoca otra cosa

La grabación de vídeo automática o mediante comando de voz toma vídeos de un máximo de tres minutos, pero podemos anular esta limitación diciendo otra vez Hello Pixie! mientras está grabando. En cuanto al comando de pausa, puede anularse diciendo de nuevo Hello Pixie! La cámara tarda un rato en adaptarse a nuestra voz, pero en pocos intentos funciona sin problemas siempre y cuando no hablemos con la boca llena.

Finalmente, la Pixie puede usarse manualmente. Podemos mover el encuadre a voluntad con un solo joystick virtual, hacer zoom, o cambiar entre vídeo o foto. Un pequeño icono nos muestra en qué dirección está mirando la cámara por si lo que vemos en pantalla no nos aclara mucho, y hay un botón muy útil para restablecer el encuadre a su posición inicial. Usar la cámara en este modo nos permite tener un punto de vista diferente al que podemos disfrutar desde nuestra posición. Por cierto, la posición inicial es fácilmente reconocible porque está justo encima de donde está el logotipo de Canon en la cámara.

Detalle del puerto de carga UCB-C.

Detalle del puerto de carga UCB-C.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Batería, carga y conexiones

La Canon PowerShot PX se carga mediante cable USB-C. No todos los cargadores de este tipo valen para ella (mínimo 5V y 1.5A), pero Canon ofrece un Kit esencial que incluye el cargador y una tarjeta MicroSD de 16GB. La duración de la batería depende del uso, particularmente del que hagamos de ella en modo automático. Canon especifica una autonomía de 2 horas en el modo de máxima actividad, de tres horas y media en el modo intermedio, y de cinco en el modo activo.

Mi experiencia de uso confirma estas cifras, pero la mejor noticia es que la cámara funciona incluso mientras está cargando, así que basta con enchufarla a la corriente o a una batería externa compatible para disponer de más horas de uso de las que probablemente vayamos a necesitar nunca.

Los comandos de voz pueden consultarse desde la App. De hecho todo el manual de la cámara está ahí.

Los comandos de voz pueden consultarse desde la App. De hecho todo el manual de la cámara está ahí.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Aún recuerdo cuando Sony lanzó sus objetivos conectados DSC-QX. Los problemas de conectividad y la aplicación poco pulida hacían que fuera muy incómodo usar aquellos dispositivos, pero ha llovido mucho desde entonces. La Pixie tiene una conexión a prueba de bombas que hace que usarla sea una delicia. En enlace con el móvil funciona incluso a 12 metros y a través de paredes. La conexión se corta (comprensiblemente) cuando cerramos la app, pero restablecerla al volver a ella es automático y apenas lleva tres o cuatro segundos.

Algo más que una cámara para los cumpleaños

Decíamos arriba que Canon ha concebido la Pixie como una cámara familiar para inmortalizar cosas como cumpleaños, cenas o fiestas, pero lo cierto es que la cámara es tan versátil que me resisto a encerrarla solo en ese uso. Para empezar, se puede usar como webcam inalámbrica para el PC. Para ello solo tenemos que descargar la aplicación (disponible solo para Windows 10) y configurar los parámetros de nuestra red de casa en la app. El detalle de que sea inalámbrica da mucho juego para usarla, por ejemplo, como cámara de vigilancia para bebés o mascotas.

Pero la cosa no acaba ahí. La Pixie integra un sistema de seguimiento de enfoque centrado, o bien en el movimiento, o bien en un rostro. Con el primero activado, lo que hace es seguir un objeto en movimiento que nosotros le marquemos desde la app (pulsando sobre un rectángulo blanco que aparece sobre el objeto). Si no seleccionamos ninguno la cámara tratará de buscarlo y puede perder el encuadre. Si desactivamos esta opción, la cámara mantiene el encuadre fijo al grabar.

A la izquierda, el modo seguimiento persiguiendo mi mano. En el centro, el círculo que permite hacer enfoque de seguimiento a rostros. En la última imagen, el rectángulo que marca el recorte cuando grabamos vídeo.

A la izquierda, el modo seguimiento persiguiendo mi mano. En el centro, el círculo que permite hacer enfoque de seguimiento a rostros. En la última imagen, el rectángulo que marca el recorte cuando grabamos vídeo.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Si activamos el sistema de seguimiento y enfocamos a una cara, Pixie la reconoce, momento en el que aparece un anillo blanco a su alrededor, si lo pulsamos, la cámara sigue los movimientos de esa persona. La función es fantástica para grabar a niños inquietos, pero también para videoblogging, porque permite al usuario moverse de un lado a otro o incluso acercarse y alejarse sabiendo que la Pixie lo mantendrá enfocado en todo momento. Ojalá hubiera tenido algo como esta cámara las veces que he tenido que cubrir en vídeo presentaciones sin nadie para grabarme.

La Pixie también ha demostrado ser muy competente como cámara simplemente para hacer turismo. Instalada en el extremo de un palo para selfies y controlando su encuadre desde el móvil, la PX permite grabarnos en el campo o hacer fotos a otros objetos a nuestro alrededor. El encuadre manual en este caso puede ser algo lioso porque tenemos que mover al mismo tiempo el palo y el encuadre motorizado de la cámara, pero permite hacer fotos tan espectaculares como estas.

Imagen para el artículo titulado La Canon PowerShot PX es un pequeño fotógrafo personal con muchos más usos de los que imaginas

Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

De hecho, si te gusta la fotografía callejera descubrirás que es muy fácil retratar personas en poses naturales porque básicamente es muy difícil apreciar desde lejos a dónde demonios estás enfocando con ella. Hasta he descubierto que puede hacer cosas muy interesantes instalada sobre objetos en movimiento, como en el salpicadero de un auto o incluso en un soporte para cámaras de acción. El único pero aquí es que la Pixie no es una cámara de acción y no está preparada en absoluto para resistir golpes ni para que la mojes. Sin embargo su pequeño tamaño (Tiene unas dimensiones de 56mm de diámetro por 82mm de altura) y su peso (170g) te acabarán invitando a sacarla de casa tarde o temprano.

En resumen

La Canon PowerShot PX es un auténtico fotógrafo en el bolsillo. No sustituye a una buena cámara principal, pero su facilidad de manejo la hace perfecta para lo que ha sido creada: ayudarte a documentar tu vida sin tener que obsesionarte con sacar el móvil a cada paso. Su versatilidad la hace muy útil incluso en otros escenarios como el videoblogging.

Imagen para el artículo titulado La Canon PowerShot PX es un pequeño fotógrafo personal con muchos más usos de los que imaginas

Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Obviamente, los resultados de la Pixie no son milagrosos. Siempre habrá alguna foto borrosa en la que el sujeto se movió en el último momento, o escenas de rincones vacíos. Los resultados dependen mucho de la habilidad del usuario a la hora de ubicar la cámara en lugares interesantes en los que tenga buena luz y acceso a las personas a las que quiere fotografiar. Sin embargo, es tan divertida de usar que raro sería que no aprendieras algo nuevo sobre fotografía con ella. De hecho mi única pena con la Pixie es que no esté más blindada para sacarla a todas partes con más tranquilidad. La PowerShot PX cuesta 479,99 euros en la página web de Canon (cargador y MicroSD de 16GB incluidos)



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