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así es cómo ‘Fortnite’ engancha a los más pequeños

así es cómo ‘Fortnite’ engancha a los más pequeños


Aislamiento, inflexibilidad, rechazo a la interacción social o desinterés. Estos son algunos de los síntomas detectados por médicos y especialistas del Hospital General y el Hospital Provincial de Castellón en el joven adolescente diagnosticado como el
primer caso clínico conocido de adicción al videojuego ‘Fortnite’
. El título, en el que varios usuarios se enfrentan en modo online empleando personajes caricaturescos, tiene 4 años de vida. Tiempo suficiente para enganchar a una gran cantidad de jugadores y, en algunos casos, para no soltarlos. El ‘boom’ llegó en 2018, cuando sobrepasó los 70 millones de jugadores. Por entonces, muchos apuntaban que, con el tiempo, la propuesta pasaría de moda, igual que unos vaqueros pitillo o la música dubstep. Sin embargo,

 a día de hoy sigue bien viva. Y todo indica que no se va a volatilizar próximamente.

En pleno 2021, se sabe que al menos 351 millones de personas han tenido una cuenta en ‘Fortnite‘, lo que implica que, en algún momento, han jugado al videojuego. Aunque Epic, su desarrolladora, no comparte información oficial sobre el número de usuarios recurrentes, su número ronda a día de hoy los 15 millones, de acuerdo con las estimaciones de varias plataformas de analítica. Respecto a la edad media de los jugadores que, día sí y día también, construyen barreras defensivas y disparan a los rivales mientras van disfrazados con la última ‘skin’ de moda, tampoco hay datos actuales. Aunque no es un secreto que el videojuego siempre ha sido del gusto de los más pequeños. Incluso de aquellos que no pueden ser considerados adolescentes.

«Como comer patatas fritas»

Joan Arnedo, director del máster universitario de Diseño y Programación de Videojuegos de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC) y coautor de ‘
Generación Z y Fortnite: Nuevos paradigmas éticos de diseño de videojuegos
‘, lo sabe bien. Para documentarse para la redacción de este estudio, que fue publicado a finales de 2019, realizó encuestas a 560 niños de entre 8 y 11 años de todas las comunidades autónomas españolas. Cuando tuvo los resultados, se dio cuenta de que el 60% reconocía que jugaba a ‘Fortnite’, aun cuando no alcanzaban la edad recomendada. La investigación también le permitió profundizar en la obra y encontrar los motivos por los que, según apunta, el ‘battle royale‘ online de Epic Games es más adictivo que buena parte de los videojuegos que copan los estantes de las tiendas.

«En estos tipos de videojuego, que se orientan como una propuesta en línea, los desarrolladores quieren que el juego sea infinito. No es como cuando compras una obra que tiene un principio y un final. Además, no solo están creados por artistas, también hay psicólogos que saben perfectamente cómo deben ir a por nosotros para crear una dependencia», apunta Arnedo en conversación con ABC. «’Fortnite’ es como un patio del recreo digital. Son partidas relativamente breves -no te obligan a estar sentado cinco horas para completarlas- solo unos 25 minutos. Esto provoca que el efecto sea similar a comer patatas fritas, que el jugador piense siempre en jugar una más», continua el experto.

Dirigido a menores

Dentro del género del ‘battle royale’ -destinado a que los usuarios se enfrente unos a otros durante partidas cortas- hay un buen puñado de propuestas que han conseguido un gran éxito en los últimos años, como ‘Call of Dutty: Warzone‘ o ‘PlayerUnknown’s Battlegrounds‘; sin embargo, no están tan claramente dirigidas a los pequeños de la casa. «’Fortnite’ no es tan visceral ni tan real. Se ve claramente que está dirigido a niños y a adolescentes. Es más caricaturesco y te permite ponerte los disfraces de los personajes que te gustan. Incluso las muertes son menos realistas», dice Arnedo.

El profesor de UOC apunta que la posibilidad de personalizar (previo pago) los personajes y, por ejemplo, lucir como el Thor de Marvel o Darth Vader en pantalla, es otro reclamo dirigido a los más pequeños: «Al final es como cuando ibas al colegio y mirabas a ver quién tenía las zapatillas de marca y quién no. ‘Fortnite’ es una magnificación del patio en formato digital en el que los niños suelen sentirse a gusto. Se ha convertido en otra forma de relacionarse». Más todavía en tiempos de pandemia, en los que una herramienta como ‘Fortnite’, con chat de voz, permite al jugador mantener el contacto con sus amistades mientras se divierte. Sin embargo, como todo, en grandes dosis esa conectividad puede acarrear otros problemas.

«Cuando tu mejor manera o la única de estar con otras personas es en el rol de jugador tienes un problema. Y cuando esa realidad, además, se convierte en la única que te resulta positiva, más todavía. Puedes entrar en una espiral que te genere problemas fuera de la red. Nuevas insatisfacciones. Como broncas familiares o perdida de amistades», explica a este periódico Jorge Flores, director y fundador de PantallasAmigas, asociación dedicada a la promoción del uso de la tecnología de forma saludable.

Más juegas, más consigues

‘Fortnite’ es ‘free to play’. Eso implica que el jugador que quiera puede descargar el título y comenzar a disfrutarlo. Sin embargo, si quiere avanzar -desbloquear el disfraz o la habilidad de turno- solo tiene dos opciones: pasar por caja y jugar. Cuantas más horas mejor. «El videojuego funciona con temporadas (actualmente va por la quinta) en las que cambia la experiencia. Esto es muy interesante, porque te te brindan acceso a unas recompensas por las que tienes que jugar. Además, están limitadas en el tiempo, por lo que tienes que darte prisa para conseguirlas. Juegan mucho haciendo pensar al usuario que si no lo hacen ahora va a perder la oportunidad», explica Arnedo.

«Hay que pensar en las recompensas. En algunos casos buscan premiar la recurrencia y el tiempo de uso por parte del jugador. Hay que pensar, hasta qué punto, esas estrategias son pertinentes y cómo las está utilizando la empresa», apunta a este respecto Flores. «Por otro lado está el tema de los cofres botín, en donde se ofrecen recompensas aleatorias a cambio de que el usuario realice un pago. Esto en determinadas personas con determinadas condiciones puede desenfocar en problemas», completa el director de PantallasAmigas.

El videojuego no tiene la culpa

A pesar de los problemas que puede ocasionar ‘Fortnite’, todos los expertos consultados por ABC destacan que el videojuego no debe ser considerado como un amenaza para la salud mental de forma genérica. Solo su abuso, como ocurre con tantas otras cosas en el mundo. «No, rotundamente no, los videojuegos por sí no son peligrosos para la salud mental. Como muchas otras cosas en la vida lo que es peligroso es el exceso, el no tener control y que los videojuegos acaben controlando la conducta de la persona, la falta de límites», explica a este periódico el psicólogo y miembro de Top Doctors Javier Álvarez.

El experto hace hincapié, de hecho, en que «los videojuegos ‘bien utilizados’ pueden tener beneficios para el menor, para su desarrollo cognitivo y su aprendizaje. Pueden mejorar la lectura, la concentración, la adaptación a nuevas tecnologías, estimulación de la creatividad, mejora de la memoria, cooperación en equipo y/o manejo del estrés entre otras».

En las misma línea se mueve Flores, que destaca el importante papel que pueden desempeñar los videojuegos en la formación digital de los más pequeños: «La clave está en prevenir el uso abusivo. Hay que poner unos límites horarios. Pero los videojuegos aportan muchas cosas positivas con un uso equilibrado. Los padres tienen que ocuparse de que al menos algunos de esos títulos dejen un poso provechoso. Pueden ayudar a aumentar los conocimientos digitales tanto de padres como de hijos, para que todos sean más conscientes de lo que es vivir en la red».

Por su parte, en conversación con ABC, Emanuele Carisio, secretario técnico de la Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento (DEV), apunta la importancia de que los padres sean conscientes de la existencia de controles parentales. Gracias a ellos pueden controlar las horas de juego de sus hijos. Y sí,
‘Fortnite’ también tiene
. «Hay muchas herramientas. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque hay plataformas en las que el menor se puede esconder y no es tan sencillo controlar lo que está haciendo. De todos es importante que los padres conozcan su existencia y que estén pendientes de a qué juega su hijo y qué horas le dedica».



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